Dublín se ve en dos días, y ahí está la gracia: lo que sobra se invierte en salir de la ciudad. Irlanda tiene algunos de los paisajes más espectaculares de Europa y varios están a un rato en tren o en autobús.

Estas son las cinco escapadas que mejor funcionan desde Dublín, con qué ver en cada una y cómo llegar.


Los acantilados de Moher

Los acantilados más famosos de Irlanda: ocho kilómetros de pared vertical sobre el Atlántico, con 214 metros de caída en su punto más alto. Está al otro lado de la isla, así que es un día entero y conviene ir con excursión organizada. En los acantilados de Moher.


Las montañas de Wicklow

El "jardín de Irlanda", a menos de una hora del centro: lagos glaciares, turberas y el monasterio de Glendalough entre montañas. Es la escapada más fácil de todas y la que mejor resume el paisaje irlandés. En las montañas de Wicklow.


La Calzada del Gigante

Cuarenta mil columnas de basalto hexagonal asomando al mar, en Irlanda del Norte. Es Patrimonio de la Humanidad y el viaje más largo de los cinco, pero pocas cosas impresionan tanto. En la Calzada del Gigante.


Howth y Malahide

Dos pueblos costeros a media hora en tren de cercanías. Howth es acantilado, pescado y focas en el puerto; Malahide es un castillo con jardines. Juntos hacen una mañana redonda y baratísima. En Howth y Malahide.


El castillo de Cahir

Una de las fortalezas medievales mejor conservadas de Irlanda, junto al río Suir, y escenario de más de una película. Suele combinarse con la Roca de Cashel. En el castillo de Cahir.


Cuál elegir

Si solo puedes hacer una y quieres la foto de Irlanda, los acantilados de Moher. Si prefieres no pasar el día en la carretera, Wicklow. Y si tienes media mañana y poco presupuesto, Howth, que se llega en tren urbano.

Tienes el resumen de las cinco en visitas cercanas a Dublín, y el resto de la ciudad en qué ver en Dublín.

Experiencias en Roma