Dublín con Niños

Viajar a Dublín con niños es una experiencia que sorprende por su facilidad y lo mucho que ofrece para toda la familia. La ciudad es compacta, amable y está llena de actividades culturales y al aire libre que los pequeños disfrutarán tanto como los adultos.


"Mi experiencia en Dublín con niños fue muy positiva y sorprendentemente cómoda. La ciudad es compacta, fácil de recorrer a pie o en transporte público, y la gente suele ser muy amable con las familias."


Comencemos esta guía familiar descubriendo los mejores planes y lugares para visitar.


Howth



A solo media hora en tren desde el centro de Dublín, Howth es un pequeño pueblo pesquero con mucho encanto. Ideal para una excursión con niños, aquí podrán ver focas en el puerto, caminar por los acantilados (con rutas seguras y fáciles), y disfrutar de un delicioso fish & chips.


Por qué es una experiencia ideal para familias


Howth es un destino perfecto para viajar con niños porque combina naturaleza, mar, animales, espacio abierto y un ritmo tranquilo. No hay grandes colas ni visitas agotadoras, y todo se puede adaptar fácilmente al ritmo familiar.


El pueblo es seguro, accesible y visualmente muy atractivo para los más pequeños: barcos, gaviotas, focas, senderos verdes y heladerías frente al mar convierten la visita en una experiencia natural y divertida.


Además, llegar desde Dublín es muy sencillo, lo que lo convierte en una excursión ideal incluso con niños pequeños.


Qué ver y qué hacer con niños


El puerto de Howth suele ser el primer gran éxito con los niños. Pasear entre barcos de pesca, observar a las gaviotas y buscar focas cerca del muelle es una actividad espontánea que siempre funciona.


Muchos niños se quedan fascinados mirando el agua, los pescadores y el movimiento constante del puerto.

El Howth Cliff Walk, en su versión corta y sencilla, es perfecto para familias. No hace falta completar la ruta entera: basta con caminar un tramo y disfrutar de las vistas al mar, los prados verdes y el faro a lo lejos.


El sendero ofrece espacio para caminar con libertad y sentir la naturaleza sin peligro si se mantiene la distancia de los acantilados.

Después del paseo, el pueblo ofrece parques pequeños, heladerías, cafeterías y restaurantes informales donde los niños pueden descansar mientras los adultos disfrutan del ambiente marinero.


Experiencia práctica con niños


La visita ideal a Howth con niños dura entre 3 y 4 horas, lo justo para pasear sin prisas, comer algo y volver a Dublín sin cansancio excesivo.

El recorrido es cómodo para carritos en el puerto y el pueblo, aunque los senderos del acantilado son más adecuados para niños que ya caminan.


Hay bancos, zonas abiertas para sentarse y baños públicos cerca del puerto. Comer en Howth es sencillo: muchos locales ofrecen platos informales, pescado rebozado, sopas o menús simples que funcionan bien con niños.


El ritmo es relajado y flexible, algo clave cuando se viaja en familia.


Consejos útiles para la visita en familia


Howth está a solo 25 minutos en tren DART desde el centro de Dublín, una ventaja enorme cuando se viaja con niños. El propio trayecto en tren junto al mar ya es parte de la experiencia.


El mejor momento para ir es por la mañana o a primera hora de la tarde, cuando hay más luz y menos viento. Lleva siempre una chaqueta, incluso en verano, y calzado cómodo.


Es importante recordar a los niños que no se acerquen demasiado al borde de los acantilados, aunque los senderos son amplios y seguros si se camina con atención.


Howth combina muy bien con otros planes familiares suaves, y es ideal como primer contacto con la costa irlandesa.

 Wicklow



La conocida como "el jardín de Irlanda" es perfecta para disfrutar de la naturaleza. **Wicklow** ofrece bosques, cascadas y jardines, como los de Powerscourt, que son una maravilla. Una forma ideal de hacer una pausa del bullicio urbano y conectar con el entorno natural.


Por qué es una experiencia ideal para familias


Wicklow es perfecto para viajar con niños porque ofrece naturaleza accesible, espacios amplios y rutas sencillas que permiten a los más pequeños moverse con libertad. No es una excursión urbana ni exige largas visitas cerradas: aquí todo gira en torno a caminar, observar, respirar y jugar al aire libre.


Los paisajes abiertos, los lagos, los bosques y los senderos bien señalizados hacen que los niños se sientan exploradores, mientras los adultos disfrutan de uno de los entornos naturales más bonitos de Irlanda. Además, muchas zonas están adaptadas para visitas cortas y flexibles, ideales para familias.


Qué ver y qué hacer con niños


El gran protagonista de Wicklow con niños es Glendalough, un valle mágico con lagos, ruinas monásticas y caminos fáciles. Pasear alrededor del Lower Lake es sencillo y muy atractivo para los pequeños, que disfrutan viendo el agua, los puentes y los patos.


Las ruinas del antiguo monasterio parecen sacadas de un cuento, lo que despierta la curiosidad y la imaginación infantil.


Los senderos cortos y planos alrededor de los lagos son perfectos para caminar sin prisas, hacer paradas frecuentes y observar la naturaleza. En primavera y verano, los colores verdes intensos y las flores silvestres convierten el paseo en una experiencia sensorial muy completa.


También es habitual hacer picnic en las zonas habilitadas, algo que a los niños les encanta y que permite descansar y jugar al aire libre.


Experiencia práctica con niños


La excursión a Wicklow con niños suele ocupar medio día o un día completo, dependiendo de los lugares que se visiten. Si se viaja con niños pequeños, es recomendable centrarse solo en Glendalough y sus alrededores, evitando trayectos largos por carreteras de montaña.


Los caminos principales son aptos para carritos todoterreno, aunque algunas rutas más largas son mejores para niños que ya caminan solos.

Hay baños públicos, áreas de descanso y espacios amplios para sentarse, lo que facilita mucho la visita en familia.


El ritmo debe ser tranquilo, con paradas frecuentes y tiempo para que los niños exploren sin prisas.


Consejos útiles para la visita en familia


Wicklow se encuentra a aproximadamente 1 hora de Dublín en coche o excursión organizada, lo que lo hace viable incluso con niños pequeños.

El mejor momento para ir es por la mañana, cuando hay menos gente y los niños tienen más energía.


Es imprescindible llevar ropa de abrigo, impermeable y calzado cómodo, ya que el clima puede cambiar rápidamente.


Si viajas con niños, evita rutas largas o muy empinadas y céntrate en los senderos más accesibles y cercanos a los lagos.


Glendalough



Dentro del parque de Wicklow Mountains, Glendalough destaca por sus lagos y sus ruinas monásticas. Los senderos son sencillos, y a los niños les fascina la idea de explorar "un pueblo antiguo en el bosque"


Por qué es una experiencia ideal para familias


Glendalough es un destino ideal para familias porque combina naturaleza, historia y espacio abierto sin resultar abrumador. Los recorridos principales son sencillos, el entorno es seguro y el paisaje parece sacado de un cuento, algo que conecta muy bien con la imaginación de los niños.


Aquí no hay museos cerrados ni largas explicaciones: los pequeños aprenden caminando, observando lagos, ruinas antiguas y montañas suaves. Es una experiencia que invita a explorar sin prisas y que permite adaptar el ritmo según la edad de los niños.


Qué ver y qué hacer con niños


El paseo por el Lower Valley es perfecto para familias. El camino es amplio y prácticamente llano, ideal para niños pequeños. Las ruinas del monasterio, con su torre circular, iglesias de piedra y cementerio antiguo, despiertan la curiosidad y dan pie a historias sobre monjes, campanas y vida medieval.


El Lower Lake suele ser el punto favorito de los niños: patos, reflejos en el agua y pequeños puentes hacen que el recorrido resulte muy entretenido.


Si los niños tienen más energía, se puede continuar hasta el Upper Lake, un poco más exigente pero muy visual, rodeado de montañas y cascadas que impresionan incluso a los más pequeños.


También hay zonas verdes perfectas para parar, sentarse y dejar que los niños jueguen libremente mientras los adultos disfrutan del paisaje.


Experiencia práctica con niños


La visita a Glendalough con niños suele durar entre 2 y 4 horas, dependiendo de hasta dónde se llegue y del ritmo del paseo.

El Lower Valley es apto para carritos robustos, aunque el camino hacia el Upper Lake es más adecuado para niños que ya caminan solos.


Hay baños públicos, áreas de picnic y bancos repartidos por la zona, lo que facilita mucho la experiencia familiar.


Lo ideal es plantear la visita como un paseo relajado, con paradas frecuentes y tiempo para observar la naturaleza sin objetivos estrictos.


Consejos útiles para la visita en familia


Glendalough se encuentra a unos 60–75 minutos de Dublín, accesible en coche o excursión organizada. Con niños, es recomendable llegar por la mañana, cuando hay menos visitantes y más tranquilidad.


Lleva siempre calzado cómodo, impermeable y algo de abrigo, incluso en verano, ya que el clima puede cambiar rápido.


Evita los senderos largos o empinados si viajas con niños pequeños y céntrate en las rutas señalizadas y accesibles.


Glendalough es una de esas excursiones que suele convertirse en uno de los recuerdos más bonitos del viaje en familia.

Zoo de Dublín



El Zoo de Dublín, ubicado en el Phoenix Park, es uno de los más antiguos de Europa y está muy bien cuidado.


"A mis hijos les encantaron los grandes parques como Phoenix Park, donde pudieron correr libremente y ver ciervos."


Allí podrás combinar el recorrido por el zoo con un picnic en el parque o alquilar bicis para recorrerlo en familia.


Por qué es una experiencia ideal para familias


El Zoo de Dublín, situado dentro del inmenso Phoenix Park, es una visita perfecta para familias porque combina aprendizaje, diversión y mucho espacio al aire libre. Es uno de los zoológicos más antiguos de Europa, pero está completamente adaptado a las necesidades actuales de los niños: recorridos amplios, zonas interactivas y animales visibles en entornos muy cuidados.


Aquí los niños pueden moverse con libertad, observar animales que conocen solo por cuentos o libros y disfrutar de una experiencia educativa sin darse cuenta. Es un plan que funciona bien con niños de todas las edades y que permite pasar varias horas sin prisas ni estrés.


Qué ver y qué hacer con niños


El Zoo de Dublín está dividido en áreas temáticas que facilitan la visita en familia. A los niños les encanta recorrer la sabana africana, donde pueden ver jirafas, cebras y rinocerontes en espacios amplios y abiertos.


La zona de los leones y tigres suele ser una de las más emocionantes, especialmente cuando los animales están activos.

El área de animales de granja y especies más pequeñas es ideal para los más pequeños, ya que permite observar de cerca cabras, aves y otros animales sin sensación de distancia.


También hay espacios dedicados a gorilas, chimpancés, elefantes y reptiles, todos acompañados de paneles visuales pensados para el público infantil.

Además, el zoo cuenta con zonas de juegos, áreas verdes para descansar y espacios donde los niños pueden correr y liberar energía entre visita y visita.


Experiencia práctica con niños


La visita ideal al Zoo de Dublín con niños dura entre 3 y 5 horas, dependiendo del ritmo y de la edad. Es un recorrido largo, pero muy bien distribuido, lo que permite hacer pausas frecuentes.


El zoo es completamente accesible con carritos, y los caminos están bien señalizados y en buen estado.


Hay varios cafés y áreas de picnic, baños repartidos por el recinto y bancos para descansar. Muchos padres optan por combinar comida del zoo con un picnic en Phoenix Park antes o después de la visita.


El ambiente es familiar, relajado y seguro, lo que hace que la experiencia sea cómoda incluso con niños pequeños.


Consejos útiles para la visita en familia


El Zoo de Dublín abre todo el año, pero el mejor momento para visitarlo con niños es por la mañana, cuando los animales están más activos y hay menos gente.


Lleva calzado cómodo, agua y algo de abrigo: aunque sea verano, el clima irlandés puede cambiar rápido.


Si viajas con niños pequeños, no intentes verlo todo. Es mejor centrarse en algunas zonas y dejar otras para una futura visita.

Combinar el zoo con un paseo por Phoenix Park es una excelente idea para cerrar el día de forma tranquila.

 Aviva Dublin



Si tenéis niños fútboleros, una visita al **Aviva Stadium** es ideal. Pueden hacer un tour por el estadio, ver los vestuarios y sentir el ambiente de un partido.


Por qué es una experiencia ideal para familias


El Aviva Stadium es una visita ideal para familias porque combina deporte, espectáculo y curiosidad de una forma muy accesible para los niños. Aunque no sean grandes seguidores del rugby o del fútbol, el simple hecho de entrar en un estadio tan moderno e imponente suele despertar su interés.


El entorno es seguro, ordenado y bien preparado para visitas familiares, y la experiencia resulta dinámica y diferente a museos o parques tradicionales. Para muchos niños, caminar por un estadio profesional y sentarse en las gradas es algo emocionante y memorable.


Qué ver y qué hacer con niños


La mejor forma de conocer el Aviva Stadium con niños es a través de la visita guiada, pensada para todos los públicos. Durante el recorrido, los pequeños pueden acceder a zonas normalmente restringidas: vestuarios, túnel de jugadores, banquillos y áreas de prensa.


Ver el campo desde dentro, imaginar a los jugadores saliendo al césped o sentarse en las gradas despierta la imaginación infantil. Los guías suelen adaptar el lenguaje y el ritmo cuando hay familias, haciendo la experiencia más amena y participativa.


Si coincide con un partido o evento deportivo, el ambiente previo en los alrededores del estadio también resulta muy atractivo para los niños, con camisetas, banderas y un ambiente festivo que contagia entusiasmo.


Experiencia práctica con niños


La visita al Aviva Stadium con niños suele durar alrededor de 1 a 1,5 horas, una duración perfecta para mantener su atención sin cansarlos.

El estadio es accesible para carritos y cuenta con ascensores, baños amplios y zonas cómodas para moverse en familia.


No es una visita física exigente, por lo que funciona bien incluso combinada con otros planes del día. Después del recorrido, se puede pasear tranquilamente por la zona de Ballsbridge o acercarse al río Dodder para completar la experiencia.


Consejos útiles para la visita en familia


Es recomendable reservar la visita guiada con antelación, especialmente en temporada alta o fines de semana.

El mejor momento para ir con niños es por la mañana o a primera hora de la tarde, cuando están más receptivos y con más energía.


Explicarles antes qué deportes se juegan en el estadio ayuda a que se impliquen más durante la visita.


Combina el Aviva Stadium con otros planes tranquilos para equilibrar el día, evitando sobrecargar la agenda.

Croke Park



La sede del deporte gaélico por excelencia también ofrece un tour muy interactivo y una zona museo donde los niños pueden probarse trajes y aprender sobre la cultura deportiva irlandesa de forma divertida.


Por qué es una experiencia ideal para familias


Croke Park es mucho más que un estadio: es un lugar donde deporte, historia e identidad irlandesa se unen de forma muy visual y accesible para los niños. Incluso sin conocer el fútbol gaélico o el hurling, los más pequeños se sienten impresionados por las dimensiones del estadio y por la energía que transmite.


Es una experiencia ideal para familias porque combina aprendizaje y emoción sin resultar pesada. Los espacios son amplios, seguros y bien organizados, y la visita permite alternar momentos de explicación con zonas visuales que captan fácilmente la atención infantil.


Qué ver y qué hacer con niños


La visita al Croke Park Stadium Tour es el gran atractivo para familias. Durante el recorrido, los niños pueden entrar en vestuarios, caminar por el túnel de jugadores y asomarse al terreno de juego desde las gradas, imaginando partidos llenos de público y ruido.


Uno de los puntos más interesantes es el GAA Museum, donde la historia del deporte irlandés se presenta de forma interactiva y visual. Aquí los niños descubren que estos deportes no son solo juegos, sino parte de la historia del país.


Algunas zonas permiten lanzar una pelota, probar habilidades básicas o participar en actividades sencillas que hacen la experiencia más dinámica.

Si el clima acompaña, el recorrido por la parte alta del estadio ofrece vistas amplias de Dublín que suelen sorprender a los más pequeños.


Experiencia práctica con niños


La visita a Croke Park con niños suele durar entre 1,5 y 2 horas, una duración muy equilibrada para mantener su interés sin cansarlos.


El estadio es accesible para carritos, dispone de ascensores, baños amplios y zonas de descanso, lo que facilita mucho la visita en familia.


El museo y el tour están bien estructurados, permitiendo avanzar con calma y adaptarse al ritmo de los niños. No es una experiencia físicamente exigente, por lo que se puede combinar fácilmente con otros planes del día.


Consejos útiles para la visita en familia


Es recomendable reservar con antelación el tour, especialmente en vacaciones escolares o fines de semana.


El mejor momento para visitarlo con niños es por la mañana, cuando están más atentos y el estadio está más tranquilo.


Antes de entrar, explicar de forma sencilla qué es el fútbol gaélico o el hurling ayuda mucho a que los niños se involucren durante la visita.

Después del recorrido, puedes pasear por los alrededores o combinar la visita con un plan más relajado para equilibrar el día.

Viking Splash



Una de las experiencias más divertidas en la ciudad: el Viking Splash Tour es un recorrido anfibio por Dublín donde los niños se disfrazan de vikingos y gritan a los peatones desde el vehículo. Es educativo, pero también muy loco y memorable.


Por qué es una experiencia ideal para familias


El Viking Splash Tour es ideal para familias porque convierte la visita a la ciudad en un juego. No es un tour tradicional: aquí los niños participan, gritan, se ríen y se sienten protagonistas desde el primer minuto.


El concepto de recorrer Dublín en un vehículo anfibio que termina entrando al agua despierta una emoción inmediata, incluso antes de empezar.


Además, el tono del tour es desenfadado, teatral y muy visual, perfecto para captar la atención infantil sin necesidad de largos datos históricos. Es una experiencia segura, dinámica y diferente a cualquier otra actividad urbana.


Qué ver y qué hacer con niños


Desde el inicio, los niños reciben cascos vikingos, lo que transforma el tour en una aventura. Durante el recorrido por la ciudad, el guía —siempre en clave de humor— va contando historias sencillas sobre vikingos, castillos y curiosidades de Dublín, animando constantemente a los niños a participar.


Uno de los momentos más emocionantes es cuando el vehículo entra directamente al Grand Canal Basin. Para muchos niños, ver cómo el autobús se convierte en barco es pura magia.


Durante el paseo acuático, se grita el famoso “Roar!” vikingo a los peatones, algo que provoca carcajadas y convierte el tour en una experiencia completamente interactiva.


Los monumentos y zonas por las que se pasa no se sienten como una lección, sino como parte del juego.


Experiencia práctica con niños


La duración del Viking Splash Tour es de aproximadamente 75 minutos, un tiempo perfecto para niños: lo suficientemente largo para disfrutarlo, pero sin riesgo de cansancio.


No es necesario caminar, lo que lo hace ideal para combinar con otros planes del día.


No es apto para carritos durante el recorrido, pero se pueden dejar antes de subir. Los niños deben sentarse y llevar el cinturón, y el personal está muy acostumbrado a trabajar con familias.


Suele recomendarse para niños a partir de 4–5 años, aunque los más pequeños también suelen disfrutar del ambiente y los sonidos.


Consejos útiles para la visita en familia


Es muy recomendable reservar con antelación, ya que es una de las actividades familiares más populares de Dublín.


El mejor momento para hacerlo con niños es por la mañana o a primera hora de la tarde, cuando están más participativos.

Lleva una chaqueta ligera: aunque el vehículo es cerrado, la parte acuática puede resultar fresca.


Explica a los niños antes de subir que tendrán que “rugir como vikingos”: eso aumenta aún más la emoción previa.

Dublinia



Dublinia es un museo interactivo que te transporta al Dublín medieval y vikingo. Los niños pueden probarse trajes, entrar en casas de la época y descubrir de manera sensorial la historia.


Por qué es una experiencia ideal para familias


Dublinia es una experiencia ideal para viajar con niños porque convierte la historia en algo tangible, visual y participativo. No se trata de mirar vitrinas, sino de vivir el pasado: tocar, escuchar, imaginar y jugar mientras se aprende.


La temática vikinga y medieval conecta muy bien con la curiosidad infantil, y el recorrido está pensado para mantener la atención de los más pequeños en todo momento.


Además, el museo está situado en pleno casco histórico, junto a Christ Church Cathedral, lo que facilita combinar la visita con otros planes sin largos desplazamientos.


Qué ver y qué hacer con niños


El recorrido por Dublinia se divide en tres grandes etapas: la Dublín vikinga, la ciudad medieval y la Dublín moderna temprana.

Los niños pueden entrar en casas vikingas recreadas, ver armas, ropa, barcos y descubrir cómo vivían los habitantes de la ciudad hace siglos.


Una de las partes más divertidas es la posibilidad de probar cascos, tocar objetos y participar en pequeños juegos interactivos. Los sonidos, las luces y las recreaciones hacen que los niños se sientan dentro de una aventura histórica.


La sección medieval, con mercados, murallas y escenas de la vida cotidiana, suele despertar muchas preguntas y risas.

El final del recorrido incluye la subida a la torre de St. Michael, desde donde se obtienen vistas panorámicas de la ciudad, un premio perfecto para cerrar la visita.


Experiencia práctica con niños


La visita a Dublinia con niños dura aproximadamente 1,5 a 2 horas, una duración ideal para mantener el interés sin provocar cansancio.

El recorrido es principalmente interior, lo que lo convierte en una excelente opción para días lluviosos, algo muy a tener en cuenta en Dublín.


El museo es accesible para carritos en la mayor parte del recorrido y cuenta con baños, zonas de descanso y espacios amplios para moverse con comodidad.


Funciona especialmente bien con niños de entre 5 y 12 años, aunque los más pequeños también disfrutan de los estímulos visuales.


Consejos útiles para la visita en familia


El mejor momento para visitar Dublinia con niños es por la mañana o a primera hora de la tarde, cuando hay menos grupos escolares y el recorrido resulta más tranquilo.


Conviene explicar antes, de forma sencilla, quiénes eran los vikingos y qué es la Edad Media para que los niños se impliquen aún más.


Combina la visita con un paseo por Christ Church, St. Patrick’s Cathedral o una comida informal cercana para completar el plan familiar.

Reserva con antelación en temporada alta, especialmente fines de semana y vacaciones.

Arqueológico e Historia Natural de Dublín



Ambos museos están ubicados cerca uno del otro y son gratuitos. El Museo Arqueológico impresiona por su exposición de objetos celtas y momias de los pantanos. El Museo de Historia Natural es conocido como el "museo de los bichos" por su enorme colección de animales disecados.


Por qué es una experiencia ideal para familias


El Museo Arqueológico y de Historia Natural de Dublín es perfecto para familias porque permite aprender jugando con la curiosidad natural de los niños. Aquí pueden ver objetos reales, esqueletos gigantes y tesoros antiguos sin necesidad de largas explicaciones técnicas.


Además, al ser un museo gratuito, resulta ideal para entrar sin presión de tiempo y adaptar la visita al ritmo infantil.


Es un plan especialmente agradecido en días lluviosos y una excelente forma de introducir a los niños en la historia y la naturaleza de Irlanda de manera visual y directa.


Qué ver y qué hacer con niños


En la sección arqueológica, los niños se sorprenden con joyas celtas, armas antiguas, objetos vikingos y los famosos cuerpos de los pantanos, que despiertan mucha curiosidad (especialmente en niños un poco mayores). Las vitrinas están bien iluminadas y permiten observar detalles fascinantes.


La parte de Historia Natural es, sin duda, la favorita de los más pequeños. El gran salón con esqueletos de ballenas colgando del techo, ciervos gigantes y animales disecados impresiona desde el primer momento.


Los niños disfrutan identificando animales, comparando tamaños y haciendo preguntas constantes, convirtiendo la visita en una experiencia muy participativa.


Experiencia práctica con niños


La visita al museo con niños suele durar entre 1 y 2 horas, dependiendo de la edad y del interés. Es recomendable dividirla en dos partes, con un pequeño descanso entre arqueología y naturaleza.


Los espacios son amplios y tranquilos, aunque algunas zonas son más adecuadas para niños que ya caminan solos.


El museo cuenta con baños y zonas cercanas donde sentarse, y se encuentra en una zona muy céntrica, lo que facilita combinarlo con otros planes familiares.


No es necesario verlo todo: seleccionar algunas salas hace que la experiencia sea más agradable.


Consejos útiles para la visita en familia


El mejor momento para visitar el museo con niños es por la mañana, cuando hay menos grupos escolares y el ambiente es más relajado.

Si viajas con niños pequeños, céntrate en la Historia Natural, que es más visual e inmediata.


Conviene explicarles antes que verán animales muy grandes y objetos muy antiguos para despertar su interés desde el principio.

Combina la visita con un paseo por Merrion Square o St. Stephen’s Green para que los niños puedan moverse al aire libre después.


Museo de Cera



El Wax Museum Plus es muy divertido, con zonas dedicadas a superhéroes, personajes históricos y salas de terror. Tiene una planta pensada especialmente para niños.


Por qué es una experiencia ideal para familias


El Museo de Cera de Dublín es ideal para familias porque combina diversión, sorpresa y curiosidad en un entorno ligero y nada académico. A diferencia de otros museos más formales, aquí los niños pueden reírse, hacerse fotos y participar activamente sin miedo a “romper el silencio”.


Las figuras de cera llaman mucho la atención de los más pequeños, que disfrutan reconociendo personajes famosos, héroes, villanos y figuras históricas de una forma muy visual y accesible.


Qué ver y qué hacer con niños


El recorrido del museo está dividido en varias zonas temáticas. A los niños les encanta la sección de personajes históricos y culturales, donde pueden ver de cerca a figuras irlandesas famosas, escritores, músicos y personajes populares.


Las áreas dedicadas al cine, superhéroes y personajes de fantasía suelen ser las más exitosas entre los más pequeños, ya que permiten hacerse fotos, posar y jugar a reconocer caras.


También hay zonas más sorprendentes, con efectos visuales y recreaciones que despiertan emociones y risas, siempre en un ambiente controlado y familiar.


El museo invita a interactuar, moverse y mirar desde todos los ángulos, lo que lo convierte en una experiencia muy dinámica.


Experiencia práctica con niños


La visita al Museo de Cera con niños suele durar entre 60 y 90 minutos, una duración perfecta para mantener su atención sin cansarlos.

El recorrido es interior, lo que lo convierte en un plan excelente para días lluviosos o fríos.


El museo es cómodo para familias, aunque algunas zonas con luces o figuras más realistas pueden impresionar a niños muy pequeños.

Funciona especialmente bien con niños a partir de 5–6 años, que ya distinguen mejor la ficción de la realidad.


Consejos útiles para la visita en familia


El mejor momento para visitar el Museo de Cera con niños es a media mañana o primera hora de la tarde, cuando hay menos gente.


Conviene preparar a los niños explicándoles que algunas figuras pueden parecer muy reales, para evitar sustos innecesarios.


Combina la visita con otros planes cercanos como Henry Street, O’Connell Street o un descanso en una cafetería cercana.


Es una actividad perfecta para equilibrar el viaje con un plan ligero y divertido.


Leprechaun Museum


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Una experiencia mágica y diferente. El Museo del Leprechaun es un viaje por la mitología irlandesa. Los niños (y adultos) podrán sentirse diminutos al entrar en habitaciones gigantes y escuchar leyendas de duendes.


Por qué es una experiencia ideal para familias


El Leprechaun Museum es ideal para familias porque introduce a los niños en el mundo de la mitología irlandesa a través de historias, imaginación y juego. No es un museo tradicional: aquí se escucha, se imagina y se participa.


Los leprechauns, hadas y personajes legendarios despiertan la curiosidad infantil y conectan muy bien con su capacidad de soñar y crear mundos fantásticos.


Es una experiencia especialmente atractiva para niños que disfrutan de cuentos, leyendas y relatos mágicos, y ofrece un descanso perfecto frente a visitas más largas o más serias.


Qué ver y qué hacer con niños


La visita se realiza mediante recorridos guiados en los que un narrador conduce a las familias por distintas salas temáticas.


Los niños escuchan historias tradicionales irlandesas, leyendas de gigantes, hadas y criaturas mágicas, contadas de forma teatral y participativa.


Uno de los momentos más divertidos es cuando los niños pueden sentarse en muebles gigantes, diseñados para que se sientan tan pequeños como un leprechaun.


La experiencia invita a imaginar, hacer preguntas y participar activamente en el relato, sin necesidad de pantallas ni tecnología.

El museo estimula la creatividad y la escucha, convirtiendo la visita en un cuento vivido.


Experiencia práctica con niños


La visita al Leprechaun Museum con niños dura aproximadamente 45 a 60 minutos, ideal para mantener su atención sin cansarlos.


No es un recorrido físico exigente y se desarrolla principalmente en interiores, lo que lo convierte en un plan perfecto para días lluviosos.

Funciona mejor con niños a partir de 6 años, ya que el contenido se basa en la narración oral y la comprensión de historias.


No es un museo de libre recorrido: se avanza en grupo, siguiendo el ritmo del narrador.


Consejos útiles para la visita en familia


Es muy recomendable reservar con antelación, ya que las plazas por sesión son limitadas.


Explica a los niños antes de entrar que van a escuchar historias y que es importante prestar atención para disfrutar al máximo.


Combina la visita con otros planes cercanos como O’Connell Street, Ha’penny Bridge o una merienda posterior para completar el día.

Es una actividad ideal para equilibrar el viaje con un momento tranquilo, creativo y lleno de imaginación.

St Stephens Green Park



Uno de los parques más bonitos y accesibles del centro. Tiene un estanque con cisnes, zonas de juegos infantiles y amplios prados donde los niños pueden correr o merendar.


Por qué es una experiencia ideal para familias


St Stephen’s Green es ideal para familias porque ofrece un respiro verde en mitad de la ciudad, sin necesidad de grandes desplazamientos ni planificación. Es un parque seguro, cuidado y muy accesible, donde los niños pueden moverse libremente después de visitas culturales o paseos urbanos.


Aquí no hay horarios estrictos ni recorridos cerrados: cada familia marca su propio ritmo. Es el lugar perfecto para que los niños descansen, jueguen y se relajen, mientras los adultos disfrutan de uno de los parques más bonitos y elegantes de Dublín.


Qué ver y qué hacer con niños


El parque está lleno de estímulos naturales que encantan a los más pequeños. Los lagos con patos y cisnes suelen ser uno de los grandes atractivos, especialmente para niños pequeños que disfrutan observando los animales y siguiendo sus movimientos.


Los caminos amplios y sinuosos invitan a pasear sin rumbo fijo, descubrir puentes, estatuas y rincones escondidos entre árboles y flores.


Hay zonas de césped donde los niños pueden sentarse, jugar tranquilamente o simplemente descansar, siempre respetando las áreas señalizadas.


Aunque St Stephen’s Green no es un parque de atracciones, su encanto está en la libertad, el contacto con la naturaleza y la calma que ofrece en contraste con el bullicio del centro.


Experiencia práctica con niños


La visita a St Stephen’s Green con niños puede durar desde 30 minutos hasta 1,5 horas, dependiendo del ritmo y de si se utiliza como descanso entre actividades.


El parque es completamente accesible para carritos, con caminos bien asfaltados y bancos repartidos por todo el recinto.

Hay baños públicos, zonas para sentarse y sombra en verano, lo que facilita mucho la visita en familia.


Es un plan perfecto para combinar con compras en Grafton Street, una visita a museos cercanos o como pausa antes o después de comer.


Consejos útiles para la visita en familia


El mejor momento para visitar St Stephen’s Green con niños es por la mañana o a primera hora de la tarde, cuando hay más tranquilidad.


Lleva algo de comida o bebida para hacer una pequeña pausa, pero recuerda respetar las normas del parque.


Explícales a los niños que es un espacio natural protegido para que aprendan a cuidarlo y disfrutarlo con respeto.

Es un plan ideal para equilibrar el viaje, especialmente después de visitas más largas o interiores.

Trinity College



Visitar el Trinity College es obligado. La Long Room de su biblioteca y el Libro de Kells pueden despertar la curiosidad por los libros incluso en los más pequeños. Además, el entorno del campus es tranquilo y perfecto para pasear.


Por qué es una experiencia ideal para familias


Trinity College es una experiencia ideal para familias porque combina espacios abiertos, historia viva y uno de los lugares más impresionantes de la ciudad. Aunque no es un plan infantil en el sentido clásico, su campus tranquilo y su ambiente universitario permiten una visita flexible y adaptada al ritmo de los niños.


Además, pasear por una universidad fundada en el siglo XVI despierta la curiosidad de los más pequeños, que suelen imaginar historias de estudiantes, libros antiguos y secretos escondidos entre los edificios.


Qué ver y qué hacer con niños


El paseo por el campus de Trinity College es el primer gran atractivo. Los amplios patios, las fachadas históricas y la ausencia de tráfico crean un entorno cómodo y seguro para caminar en familia.


A muchos niños les gusta correr por el césped (en las zonas permitidas), observar a los estudiantes y sentirse dentro de una “escuela gigante”.

La gran joya es la Old Library, donde se encuentra el famoso Book of Kells. Aunque el contenido es más apreciado por adultos, los niños suelen quedar impresionados por la idea de un libro milenario y, sobre todo, por la Long Room, una sala espectacular llena de estanterías de madera y libros antiguos que parece sacada de una película.


La visita puede enfocarse como una experiencia visual y breve, sin necesidad de largas explicaciones.


Experiencia práctica con niños


La visita a Trinity College con niños suele durar entre 45 minutos y 1,5 horas, dependiendo de si se entra o no a la biblioteca.

El campus es accesible para carritos, aunque la Old Library tiene algunas limitaciones de acceso y escaleras.


Para familias con niños pequeños, puede ser suficiente pasear por el campus y observar el ambiente universitario, dejando la visita al Book of Kells para un momento más tranquilo o para adultos.


Es una visita poco exigente físicamente y fácil de combinar con otros planes cercanos.


Consejos útiles para la visita en familia


El mejor momento para visitar Trinity College con niños es por la mañana, cuando hay menos afluencia y el ambiente es más relajado. Si decides entrar al Book of Kells, prepara a los niños explicándoles que es un libro muy antiguo y que habrá que caminar despacio y en silencio.


Combina la visita con un paseo por Grafton Street, St Stephen’s Green o una parada para merendar cerca, equilibrando así cultura y descanso.

No intentes alargar demasiado la visita: menos tiempo, pero bien disfrutado, funciona mejor con niños.