Dónde comer en Atenas

Gastronomía


Comer en Atenas no es solo una necesidad: es una celebración. La cocina griega combina ingredientes sencillos con sabores intensos y técnicas ancestrales. Desde tabernas tradicionales hasta puestos de comida callejera, cada rincón de la ciudad te invita a saborear su historia.


La primera vez que comí en Atenas no lo hice en un restaurante ni en una taberna tradicional. Lo hice de pie, en la esquina de Monastiraki Square, con un gyros en la mano y el Partenón recortado contra el cielo como telón de fondo. Fue como si la ciudad quisiera decirme: “Aquí, incluso lo simple sabe a historia”.


Platos típicos



La moussaka es un imprescindible: capas de berenjena asada, carne picada especiada y bechamel dorada. La probé en To Kafeneio, en Plaka, bajo una parra que dejaba caer hojas secas sobre los manteles a cuadros. Costó unos 12 euros, y valió cada céntimo.


Otros platos que debes probar incluyen:


  • Horta vrasta: verduras hervidas con aceite de oliva y limón
  • Saganaki: queso frito crujiente
  • Fava: puré de guisantes amarillos
  • Dolmades: hojas de parra rellenas de arroz y especias


Street Food



Atenas brilla con su comida callejera. El gyros es el rey: carne (cerdo o pollo), tzatziki, tomate, cebolla, patatas fritas, todo envuelto en pan de pita caliente. Ese gyros —de cerdo, con tzatziki, cebolla morada, tomate, patatas fritas dentro y pan de pita caliente— me costó 3 euros.


Tres. Y pocas veces he sentido tanta satisfacción por tan poco dinero. Lo compré en Bairaktaris, un sitio pequeño y tradicional, casi escondido entre locales más modernos.


Postres


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Para los amantes del dulce, Grecia es un paraíso. La bougatsa es un pastelito de masa filo relleno de crema pastelera, espolvoreado con azúcar glas y canela. La probé en Krinos, un lugar con alma de otro tiempo, donde las mesas son de mármol y los abuelos leen el periódico en voz alta. Costó solo 2 euros y fue un momento de puro placer.


Y no te vayas sin probar los loukoumades: bolitas fritas de masa bañadas en miel y canela. Son el abrazo dulce que te da la ciudad cuando te estás despidiendo.

Restaurantes


Tabernas



Las tabernas son la opción más auténtica para comer en Atenas. En To Kafeneio, además de la moussaka, pedí horta vrasta y vino blanco de la casa servido en una jarrita de aluminio. El camarero, Yannis, me habló de su abuela que hacía moussaka cada domingo y me enseñó, entre risas, a decir “efjaristó”.


Restaurantes locales



Busca lugares donde el menú esté escrito a mano, el pan llegue en una cesta con servilletas de papel y el vino se sirva sin etiqueta. Allí está el verdadero sabor de Atenas.


Restaurantes con vistas



Algunos restaurantes ofrecen terrazas con vistas al Partenón, ideales para una cena al atardecer. Aunque pueden ser algo más caros, la experiencia lo vale. Evita los sitios demasiado "trendy" que priorizan la estética sobre el sabor. Una vez pedí una ensalada griega "reinterpretada" por 9 euros y terminé con algo que parecía más una instalación artística que una comida.

Comer barato


Mercados



Los mercados locales como el de Varvakios son ideales para descubrir productos frescos y comer algo rápido y barato. Perfecto para los que disfrutan explorando la cultura desde sus sabores.


Souvlaki



El souvlaki es otra opción sabrosa y económica. Son brochetas de carne asada, que se pueden pedir solas o en pita. Sitios como O Kostas o Thanasis ofrecen opciones por menos de 5 euros.


Gyros



Repetimos porque vale la pena: el gyros es el mejor aliado del viajero con presupuesto limitado. Jugoso, lleno de sabor y super económico.


Panaderías



Las panaderías en Atenas son un tesoro. Además de bougatsa, puedes encontrar spanakopita (empanada de espinacas), tiropita (de queso), y panes recién horneados. Perfectas para desayunar o picar algo entre visitas.

Experiencias en Atenas