Monumentos de Roma

Si alguna vez soñaste con caminar por una ciudad donde cada piedra cuenta una historia, esa ciudad es Roma. En esta guía no solo vas a descubrir los monumentos más impresionantes de Roma, sino que también te llevarás consejos, emociones y detalles que solo alguien que ha estado allí, con los ojos bien abiertos y el corazón latiendo fuerte, puede contar.

Yo mismo llegué en tren desde Florencia, con esa mezcla de emoción y cansancio que solo un viajero puede entender. Y desde que puse un pie en Roma, supe que no era una ciudad cualquiera.


Coliseo Romano: el símbolo inmortal de la ciudad



Visitar Roma y no ver el Coliseo es como no haber ido. Es imponente, eterno y conmovedor. “Verlo aparecer entre las calles modernas fue como encontrarme con un dios de piedra cansado pero orgulloso”.


Construido en el siglo I d.C., fue testigo de combates de gladiadores, batallas navales simuladas y espectáculos para más de 50.000 personas. Hoy puedes recorrer sus gradas, pasadizos y hasta los subterráneos.



Historia y origen del Coliseo Romano


El Coliseo Romano es, probablemente, el símbolo más reconocible de Roma y uno de los monumentos más poderosos heredados del mundo antiguo.


Su construcción comenzó en el año 72 d.C., bajo el mandato del emperador Vespasiano, con un objetivo muy claro: devolver al pueblo un espacio monumental de ocio tras los excesos de la Domus Aurea de Nerón. Inaugurado por su hijo Tito en el año 80 d.C., el anfiteatro se convirtió en el gran escenario de la vida pública romana, donde gladiadores, animales exóticos y espectáculos multitudinarios reforzaban el poder del Imperio y entretenían a decenas de miles de espectadores.


A lo largo de los siglos, el Coliseo ha sobrevivido a terremotos, saqueos y reutilizaciones, transformándose de anfiteatro imperial en cantera medieval y, finalmente, en símbolo universal de Roma.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


La grandiosidad del Coliseo no reside solo en su tamaño, sino en la perfección de su diseño. Con capacidad para más de 50.000 personas, su estructura elíptica combina funcionalidad y belleza, utilizando travertino, ladrillo y hormigón en una obra de ingeniería extraordinaria para su tiempo.


Las fachadas superpuestas de órdenes clásicos —dórico, jónico y corintio— reflejan el dominio romano de la arquitectura, mientras que el interior revela un sistema impecable de accesos, gradas y pasillos que permitía vaciar el edificio en pocos minutos.


Bajo la arena se esconde el hipogeo, un complejo entramado de túneles y mecanismos que hacía posible la aparición súbita de animales y combatientes, recordándonos que el Coliseo era, ante todo, una máquina escénica al servicio del espectáculo.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerlo


Visitar el Coliseo hoy es una experiencia que mezcla asombro y reflexión. Al atravesar sus arcos, el visitante se enfrenta a la inmensidad del espacio y a la huella de miles de historias superpuestas.


Recorrer las gradas permite comprender cómo estaba organizada la sociedad romana, con asientos jerarquizados según el estatus social, mientras que asomarse al hipogeo ofrece una de las perspectivas más impactantes del monumento.


Cada rincón invita a detenerse y observar, desde la textura de la piedra desgastada hasta las vistas del Foro Romano que se abren desde los niveles superiores, conectando el Coliseo con el corazón político y religioso de la antigua Roma.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


Pocos saben que el Coliseo estuvo cubierto por un enorme velarium, una especie de toldo que protegía al público del sol romano, o que durante siglos fue considerado un lugar sagrado por la tradición cristiana.


Para disfrutarlo plenamente, conviene visitarlo a primera hora de la mañana o al final del día, cuando la luz suaviza la piedra y el ambiente es más evocador. Además, recorrerlo como parte de un paseo guiado permite comprender mejor su contexto y su relación con el Foro y el Palatino, integrándolo dentro de una experiencia más completa por la Roma antigua, donde cada paso revela una nueva capa de historia.

Foro Romano: donde caminaban los emperadores


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Justo al lado del Coliseo se encuentra el Foro Romano, el verdadero centro de la vida política y social de la antigua Roma. Aquí se tomaban decisiones que cambiaban el destino del mundo.


“Mientras pisaba esas losas milenarias, no podía evitar pensar en todo lo que había pasado allí: discursos, traiciones, sueños de imperios… El suelo crujía como si susurrara historias en latín”.


Historia y origen del Foro Romano


El Foro Romano fue durante siglos el verdadero corazón de la ciudad, el lugar donde Roma se pensaba, se gobernaba y se celebraba a sí misma.


Nacido como una zona pantanosa entre colinas, fue transformándose desde el siglo VII a.C. en el centro político, religioso y comercial de la República y, más tarde, del Imperio. Aquí se pronunciaban discursos decisivos, se rendía culto a los dioses, se administraba justicia y se celebraban triunfos militares.


Caminar hoy por el Foro es recorrer el escenario donde se fraguaron las decisiones que dieron forma al mundo romano y, en buena medida, a la historia de Europa.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


El Foro no es un único edificio, sino un conjunto monumental donde cada templo, basílica y arco cuenta una parte de la historia de Roma. Entre columnas fragmentadas y frontones incompletos se reconocen espacios tan emblemáticos como la Vía Sacra, los templos dedicados a Saturno, Vesta o Rómulo, y las grandes basílicas civiles donde se impartía justicia.


La mezcla de mármol, travertino y ladrillo refleja siglos de reformas y reconstrucciones, creando un paisaje arqueológico único, donde la belleza reside tanto en la monumentalidad como en la ruina, en lo que permanece en pie y en lo que la imaginación completa.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerlo


Recorrer el Foro Romano es una experiencia que exige tiempo y mirada atenta. Pasear por la antigua Vía Sacra permite seguir el mismo itinerario que emperadores y generales victoriosos, mientras que detenerse frente a las basílicas o el Senado ayuda a comprender cómo funcionaba la vida pública romana.


El Foro se descubre mejor caminándolo sin prisas, observando las distintas alturas del terreno y cómo los edificios se integran con las colinas del Palatino y el Capitolio, creando una continuidad visual que conecta política, religión y poder en un mismo espacio.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


Durante la Edad Media, el Foro fue conocido como el Campo Vaccino, un simple pastizal donde pastaban animales, hasta que las excavaciones devolvieron a la luz su grandeza antigua.


Hoy, uno de los mejores momentos para visitarlo es a última hora de la tarde, cuando la luz dorada realza las ruinas y el ambiente se vuelve más silencioso y evocador.


Comprender el Foro resulta mucho más enriquecedor con una explicación que ayude a identificar cada estructura y su función, ya que lo que a primera vista parecen solo columnas dispersas es, en realidad, el plano vivo de una ciudad que marcó la historia del mundo.

Columna de Trajano: historia tallada en mármol



La Columna de Trajano es una de las maravillas menos valoradas por quienes no la conocen a fondo. Se alza majestuosa cerca del Foro de Trajano, como una novela ilustrada en piedra.


Mide unos 30 metros de altura y está completamente decorada con relieves en espiral que narran la conquista de Dacia (hoy Rumanía) por el emperador Trajano. La precisión del detalle es fascinante: soldados, campamentos, batallas… todo contado visualmente.

Una obra maestra de la propaganda imperial y de la escultura narrativa.


Historia y origen de la Columna de Trajano


La Columna de Trajano se erige como uno de los testimonios más refinados del poder imperial romano y de su capacidad para convertir la historia en monumento.


Fue inaugurada en el año 113 d.C. en el foro levantado por el emperador Trajano, con el propósito de conmemorar sus victorias en las guerras dácicas, en la actual Rumanía. Más allá de celebrar un triunfo militar, la columna cumplía una función simbólica y funeraria, ya que en su base se depositaron las cenizas del emperador tras su muerte. Desde entonces, este monumento ha permanecido como una crónica en piedra del Imperio en su momento de máxima expansión.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


Lo que hace única a la Columna de Trajano es su extraordinario relieve en espiral, que asciende a lo largo de más de treinta metros narrando, escena a escena, las campañas militares del emperador.


Más de dos mil figuras esculpidas muestran soldados, batallas, construcciones y rituales, creando un relato continuo de gran precisión y realismo. Tallada en mármol de Carrara, la columna combina elegancia y mensaje político, demostrando cómo el arte romano sabía unir propaganda y maestría técnica.


En su interior, una escalera helicoidal conduce hasta la parte superior, recordando que este monumento fue concebido también como una estructura viva y transitable.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerla


Aunque hoy no es posible acceder al interior de la columna, contemplarla desde la plaza que ocupa el antiguo Foro de Trajano sigue siendo una experiencia reveladora.


Observar el relieve de abajo hacia arriba permite descubrir la progresión narrativa, casi como si se leyera un pergamino de piedra que se desenrolla ante los ojos.


Detenerse en los detalles, en los gestos de los soldados o en la figura del propio Trajano presidiendo las escenas, ayuda a comprender la intención del monumento y su mensaje de orden, disciplina y poder imperial, enmarcado además por los restos de uno de los foros más monumentales de la Roma antigua.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


Originalmente, la columna estaba coronada por una estatua de Trajano, sustituida en la Edad Media por la de San Pedro, que aún hoy la preside. Un detalle poco conocido es que el relieve estuvo policromado, lo que habría hecho la narración aún más impactante.


Para apreciarla mejor, conviene rodearla con calma y observar cómo la luz cambia la lectura de las escenas a lo largo del día. Integrar su visita en un paseo por la zona de los foros imperiales permite entender la Columna de Trajano no como un monumento aislado, sino como una pieza clave dentro del gran proyecto urbano que glorificó a uno de los emperadores más admirados de Roma.

Fontana di Trevi: la fuente de los deseos


No hay visita a Roma sin una parada en la Fontana di Trevi, especialmente de noche. “Tiré una moneda, cerré los ojos, y pedí un deseo que todavía guardo. El sonido del agua bajo la luna fue una de esas cosas que no se pueden fotografiar”.


Este monumento barroco no solo es bello, es mágico. Según la tradición, si lanzas una moneda volverás a Roma. Y créeme, lo harás.


Historia y origen de la Fontana di Trevi


La Fontana di Trevi marca el punto final del antiguo acueducto Aqua Virgo, construido en época de Augusto para llevar agua pura hasta el corazón de Roma. Aunque su origen se remonta a la Antigüedad, la fuente que hoy contemplamos es fruto del genio barroco del siglo XVIII, culminado en 1762 bajo el pontificado de Clemente XIII.


Desde entonces, la Fontana di Trevi se ha convertido en uno de los escenarios más icónicos de la ciudad, un lugar donde historia, agua y mito se funden en un espectáculo continuo que ha fascinado a viajeros durante generaciones.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


Integrada en la fachada del Palazzo Poli, la Fontana di Trevi es una escenografía monumental donde el mármol parece cobrar vida. En el centro, la figura de Océano domina la composición, avanzando sobre un carro en forma de concha arrastrado por caballos marinos que simbolizan las fuerzas del agua, calmadas y turbulentas.


Nichos, columnas y rocas artificiales crean un juego teatral de luces y sombras, mientras el sonido constante del agua refuerza la sensación de movimiento. Cada detalle está pensado para impresionar, convirtiendo la fuente en una auténtica obra maestra del barroco romano.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerla


Llegar a la Fontana di Trevi es una experiencia en sí misma. Tras recorrer calles estrechas y animadas, el espacio se abre de repente y la fuente aparece con toda su fuerza visual.


Observarla desde distintos ángulos permite apreciar la profundidad de la composición y la relación entre arquitectura y escultura. El ritual de lanzar una moneda de espaldas, más allá de la tradición, forma parte del ambiente del lugar y conecta al visitante con millones de personas que han repetido el mismo gesto a lo largo del tiempo, dejando que el agua y el mármol hagan el resto.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


Se dice que lanzar una moneda garantiza el regreso a Roma, y dos, encontrar el amor, aunque lo cierto es que cada año se recogen miles de euros que se destinan a fines sociales.


Para disfrutarla con mayor calma, conviene visitarla a primera hora de la mañana o entrada la noche, cuando la iluminación realza el blanco del mármol y el bullicio disminuye. La Fontana di Trevi no es solo una parada obligatoria, sino un lugar para detenerse, escuchar el agua y dejarse llevar por la magia eterna de Roma, donde incluso un gesto sencillo se convierte en recuerdo imborrable.

Panteón de Agripa: perfección arquitectónica


Cuando entré al Panteón, “la luz que caía por el óculo del techo parecía un foco divino”. Este templo convertido en iglesia conserva una de las cúpulas más grandes jamás construidas en hormigón sin refuerzo.


Su equilibrio entre ingeniería y espiritualidad es único. Y la entrada, además, ¡es gratuita!


Historia y origen del Panteón de Agripa


El Panteón de Agripa es uno de los monumentos más extraordinarios de Roma y, al mismo tiempo, uno de los mejor conservados de la Antigüedad. Aunque su inscripción frontal atribuye el edificio a Marco Agripa, el templo actual fue reconstruido por el emperador Adriano en el siglo II d.C., tras varios incendios que destruyeron versiones anteriores.


Dedicado a todos los dioses, el Panteón simbolizaba la unión entre lo divino y lo terrenal, y con el paso de los siglos encontró una nueva vida al ser consagrado como iglesia cristiana, lo que permitió su preservación cuando muchos otros templos desaparecieron. Su continuidad histórica lo convierte en un testigo único de casi dos mil años de historia romana.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


La perfección arquitectónica del Panteón sigue asombrando hoy como lo hizo en época romana. Su pórtico clásico, sostenido por enormes columnas de granito, da paso a un espacio interior inesperado: una inmensa rotonda cubierta por una cúpula de proporciones exactas, aún la mayor del mundo construida en hormigón no armado.


En el centro, el óculo abierto al cielo actúa como única fuente de luz natural, creando un juego cambiante de sombras que transforma el interior a lo largo del día. Mármol, geometría y equilibrio se combinan en un edificio que parece desafiar el tiempo y la gravedad, convirtiendo la técnica romana en arte absoluto.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerlo


Entrar en el Panteón es una experiencia casi silenciosa, incluso en medio del bullicio de Roma. La mirada se eleva de forma natural hacia la cúpula, siguiendo los casetones que guían hasta el óculo, mientras el espacio invita a recorrerlo lentamente, observando capillas, tumbas y detalles decorativos.


Cada paso permite descubrir nuevas perspectivas, desde el suelo perfectamente alineado con la cúpula hasta la sensación de amplitud que envuelve al visitante. Permanecer unos minutos en el centro, dejando que la luz marque el ritmo del lugar, es una de las vivencias más memorables que ofrece la ciudad.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


Cuando llueve, el agua entra libremente por el óculo y se evacúa gracias a un ingenioso sistema de drenaje romano aún en funcionamiento. Este detalle resume a la perfección la genialidad técnica del edificio.


Para disfrutarlo con mayor tranquilidad, lo ideal es visitarlo temprano por la mañana o al atardecer, cuando la luz es más suave y el ambiente más recogido. El Panteón no necesita artificios para impresionar; basta con detenerse y observar cómo Roma, en su máxima expresión, logra unir ingeniería, espiritualidad y belleza en un solo espacio eterno.

Palatino: donde nació Roma



El Monte Palatino es mucho más que ruinas: es el lugar donde, según la leyenda, Rómulo fundó Roma. Desde arriba se obtienen vistas increíbles del Foro y el Circo Máximo.


Los restos de los palacios imperiales aún conservan frescos, jardines y mosaicos. Ideal para combinar con el Coliseo y el Foro en el free tour por lo imprescindible.


Historia y origen del Monte Palatino


El Palatino es la colina donde, según la tradición, nació Roma. Aquí se sitúa la legendaria cueva donde la loba amamantó a Rómulo y Remo y aquí comenzaron a asentarse las primeras comunidades que darían forma a la ciudad eterna.


Con el paso de los siglos, el Palatino dejó de ser un lugar mítico para convertirse en el barrio más exclusivo de la antigua Roma, elegido por emperadores y élites para levantar sus residencias. Desde Augusto hasta Domiciano, los grandes nombres del poder romano transformaron la colina en un auténtico complejo palaciego, haciendo del Palatino un símbolo de autoridad, prestigio y continuidad imperial.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


Las ruinas del Palatino revelan la escala y el lujo de los palacios imperiales que dominaron Roma durante siglos. Restos de grandes salas, patios porticados, frescos y sistemas hidráulicos muestran un nivel arquitectónico sorprendente, pensado tanto para la vida privada como para la representación del poder.


Destacan las estructuras de la Domus Flavia y la Domus Augustana, así como los vestigios de jardines y terrazas que se asomaban al Foro Romano y al Circo Máximo. Aunque hoy se presenten como ruinas, estos espacios conservan una atmósfera solemne que permite imaginar la vida cortesana en el corazón del Imperio.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerlo


Recorrer el Palatino es hacerlo a un ritmo distinto al del resto de Roma. Sus senderos entre ruinas y vegetación invitan a pasear sin prisas, descubriendo miradores espectaculares sobre el Foro Romano y el Coliseo.


Cada tramo ofrece una perspectiva diferente, alternando zonas arqueológicas con espacios verdes que suavizan la visita. Es un lugar ideal para detenerse, observar el paisaje urbano desde lo alto y comprender cómo los emperadores dominaban visualmente la ciudad, integrando arquitectura, naturaleza y poder en un mismo escenario privilegiado.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


El nombre “palacio” deriva precisamente del Palatino, reflejo de la importancia que esta colina tuvo en la historia de Roma y de Europa. Para disfrutarlo plenamente, conviene visitarlo con calzado cómodo y reservar tiempo suficiente, ya que su extensión es mayor de lo que parece a primera vista.


Las primeras horas de la mañana o el final de la tarde son ideales para recorrerlo con luz suave y menos afluencia. El Palatino no es solo un conjunto de ruinas, sino un lugar donde la historia de Roma se percibe con calma, entre silencio, vistas abiertas y la sensación de estar caminando sobre el origen mismo de la ciudad.

Mercado de Trajano: el primer centro comercial



Construido en niveles, el Mercado de Trajano era un complejo de tiendas, oficinas y almacenes. Es un ejemplo perfecto de urbanismo romano y aún conserva su estructura semicircular.


Desde aquí también se aprecia perfectamente la Columna de Trajano. Juntos, forman un conjunto monumental que refleja el poder y la organización del Imperio.


Historia y origen del Mercados de Trajano


Los Mercados de Trajano representan una de las expresiones más avanzadas del urbanismo romano y una muestra clara de cómo el Imperio sabía organizar la vida cotidiana a gran escala.


Construidos a comienzos del siglo II d.C. como parte del gran proyecto del Foro de Trajano, este complejo fue diseñado para aprovechar la ladera del monte Quirinal tras su excavación. Más que un simple mercado, funcionó como un auténtico centro administrativo y comercial, vinculado a la gestión del foro imperial.


Su construcción refleja el momento de máximo esplendor de Roma, cuando la ciudad necesitaba espacios eficientes y monumentales para atender a una población en constante crecimiento.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


La arquitectura de los Mercados de Trajano sorprende por su modernidad. El uso sistemático del ladrillo, las bóvedas de cañón y los espacios modulares anticipan soluciones constructivas que no volverían a verse hasta muchos siglos después.


El complejo se organiza en varios niveles conectados por escaleras y pasajes, destacando la Via Biberatica, una calle interior flanqueada por tabernae que aún conserva una sensación urbana muy reconocible.


Grandes salas, exedras semicirculares y terrazas abiertas muestran una arquitectura funcional pero elegante, pensada para adaptarse al terreno y al flujo constante de personas.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerlo


Visitar los Mercados de Trajano es adentrarse en una Roma menos conocida pero fascinante. Recorrer sus niveles permite comprender cómo se distribuían los espacios comerciales y administrativos, mientras las vistas hacia los Foros Imperiales ayudan a contextualizar el conjunto dentro del gran plan urbano de Trajano.


Caminar por la Via Biberatica resulta especialmente evocador, ya que mantiene la escala humana y la sensación de estar transitando una auténtica calle romana. La visita invita a alternar la observación arquitectónica con momentos de pausa, disfrutando de perspectivas poco habituales sobre el centro histórico.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


Durante mucho tiempo se creyó que los Mercados de Trajano eran exclusivamente un centro comercial, aunque hoy se sabe que también albergaron oficinas y espacios administrativos. Actualmente acogen el Museo de los Foros Imperiales, lo que añade valor cultural a la visita.


Es un lugar ideal para descubrir con calma, ya que suele estar menos concurrido que otros monumentos cercanos. Recorrerlo a media mañana o a última hora del día permite disfrutar de una atmósfera más tranquila y comprender que estos mercados no fueron solo un espacio de compra, sino una pieza clave en la compleja maquinaria urbana de la Roma imperial.

Termas de Caracalla: el spa de los emperadores



Estas termas gigantescas eran un lugar para el ocio, el deporte y la higiene pública. Con piscinas, gimnasios y salas decoradas con mármol, eran el lugar ideal para relajarse como un romano.


Hoy puedes pasear entre sus muros y sentir la escala descomunal de estos espacios.


Historia y origen de las Termas de Caracalla


Las Termas de Caracalla fueron uno de los complejos termales más grandiosos jamás construidos en la antigua Roma. Inauguradas en el año 216 d.C. por el emperador Caracalla, estas termas no eran solo un lugar para el baño, sino un auténtico centro de vida social abierto a miles de ciudadanos.


Su construcción respondía tanto a una necesidad práctica como a una estrategia política: ofrecer bienestar al pueblo y reforzar la imagen del emperador como benefactor. Durante más de tres siglos, las termas funcionaron como un espacio esencial de la vida cotidiana romana, hasta su abandono progresivo tras la caída del Imperio y el deterioro de los acueductos que las abastecían.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


La escala de las Termas de Caracalla sigue impresionando incluso en estado de ruina. El complejo estaba organizado de forma simétrica, con grandes salas destinadas a los distintos baños —frigidarium, tepidarium y caldarium— rodeadas de jardines, bibliotecas y espacios para el ejercicio.


En su época de esplendor, los interiores estaban ricamente decorados con mármoles de colores, estatuas monumentales y mosaicos refinados, algunos de los cuales aún se conservan. Las enormes bóvedas y muros de ladrillo revelan una ingeniería avanzada, pensada para crear espacios amplios, luminosos y perfectamente climatizados, capaces de acoger a miles de personas al mismo tiempo.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerlas


Visitar las Termas de Caracalla es adentrarse en un paisaje arqueológico de gran fuerza visual. Pasear entre los restos de las salas principales permite imaginar la magnitud del complejo y la sofisticación de sus instalaciones.


El frigidarium, con sus proporciones colosales, y las áreas abiertas que antaño fueron jardines ofrecen una sensación de amplitud poco común en otros monumentos de Roma. Recorrerlas con calma, observando los detalles constructivos y las vistas abiertas al cielo, ayuda a comprender cómo estos espacios combinaban higiene, ocio y sociabilidad en una experiencia colectiva única.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


Las Termas de Caracalla contaban con un sistema de calefacción subterráneo altamente avanzado y estaban abastecidas por un acueducto exclusivo, una muestra más del ingenio romano.


Hoy, su relativa distancia del centro más concurrido de Roma las convierte en un lugar tranquilo y poco masificado, ideal para una visita pausada. Las primeras horas de la mañana o el final de la tarde son perfectas para disfrutar de la luz y del silencio que envuelve las ruinas.


Las termas no solo se recorren, se sienten, como un recordatorio monumental de cómo el ocio y la arquitectura fueron pilares fundamentales de la vida romana.

Ara Pacis: un altar para la paz


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El Ara Pacis, dedicado a la paz traída por Augusto, es una joya del arte romano. Su museo de cristal lo protege mientras tú puedes admirar sus relieves donde dioses, animales y figuras alegóricas dan vida a un mensaje de orden y prosperidad.


Historia y origen del Ara Pacis


El Ara Pacis es uno de los monumentos más sutiles y simbólicos de la Roma antigua, un altar dedicado a la Paz instaurada por el emperador Augusto tras años de guerras civiles y campañas militares.


Fue mandado construir en el año 13 a.C. para celebrar el regreso del emperador de Hispania y la Galia, y se inauguró cuatro años más tarde, en un momento clave de consolidación del nuevo orden imperial. Más que un simple altar religioso, el Ara Pacis era un manifiesto político en mármol, destinado a transmitir la idea de prosperidad, estabilidad y armonía bajo el gobierno de Augusto, marcando el inicio de una nueva era para Roma.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


A primera vista, el Ara Pacis puede parecer sobrio, pero basta acercarse para descubrir una de las obras maestras del arte romano. Sus relieves finamente esculpidos representan procesiones solemnes de la familia imperial, sacerdotes y magistrados, junto a escenas mitológicas y motivos vegetales cargados de simbolismo.


La precisión de los rostros, el movimiento de los pliegues y la delicadeza de la ornamentación vegetal transmiten una sensación de orden y equilibrio que refleja perfectamente el mensaje augusteo. El altar, concebido como un espacio cerrado pero luminoso, combina tradición clásica e innovación artística en una composición de gran elegancia.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerlo


La visita al Ara Pacis invita a una observación pausada y atenta. Rodear el monumento permite seguir el relato visual de sus relieves, casi como si se tratara de una procesión que avanza lentamente ante los ojos del visitante.


En el interior, el altar propiamente dicho revela su función ceremonial y ayuda a comprender el carácter sagrado del conjunto. El edificio moderno que lo protege, integrado en el paisaje urbano contemporáneo, crea un interesante contraste entre la Roma antigua y la actual, reforzando la sensación de continuidad histórica que define a la ciudad.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


El Ara Pacis fue redescubierto de forma fragmentaria a lo largo de los siglos y reconstruido en el siglo XX tras un complejo proceso arqueológico. Originalmente, sus relieves estaban policromados, lo que habría hecho el conjunto aún más expresivo.


Para apreciarlo plenamente, conviene dedicar tiempo a los detalles y, si es posible, acompañar la visita de una explicación que ayude a interpretar su iconografía. El Ara Pacis no impresiona por su tamaño, sino por su mensaje: un monumento donde Roma celebra la paz como triunfo supremo, esculpido con una delicadeza que sigue emocionando dos mil años después.

Boca de la Verdad: leyenda y tradición



Una de las fotos más famosas de Roma. La Boca de la Verdad tiene su origen en una antigua tapa de alcantarilla que, según la leyenda, mordía la mano de los mentirosos.


Una parada divertida para añadirle un toque de superstición a tu paseo.


Historia y origen de la Boca de la Verdad


La Boca de la Verdad es uno de los monumentos más curiosos y legendarios de Roma, envuelto en misterio desde hace siglos. Se trata de una gran máscara circular de mármol, datada probablemente en época romana, cuyo origen exacto sigue siendo objeto de debate.


Algunas teorías apuntan a que pudo funcionar como tapa de alcantarilla o fuente decorativa, mientras que otras la relacionan con antiguos ritos o espacios sagrados.


Con el paso del tiempo, esta pieza anónima adquirió fama gracias a la leyenda medieval que afirmaba que la boca mordía la mano de quien mentía, convirtiéndola en un símbolo popular de verdad y justicia.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


Tallada en mármol y con un rostro barbado de rasgos severos, la Boca de la Verdad impresiona por su expresividad directa y casi intimidante. Sus ojos, nariz y gran boca abierta forman una imagen sencilla pero poderosa, capaz de captar la atención de cualquiera que se acerque.


Aunque su diseño es austero en comparación con otros monumentos romanos, su fuerza visual reside precisamente en esa simplicidad arcaica, que ha permitido que la pieza sobreviva como icono cultural más allá de su función original. Hoy se conserva bajo el pórtico de la iglesia de Santa Maria in Cosmedin, donde el contraste entre el mármol antiguo y el entorno medieval realza su carácter singular.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerla


Visitar la Boca de la Verdad es una experiencia breve pero cargada de simbolismo. El gesto de introducir la mano en la boca, convertido en ritual para visitantes de todo el mundo, se vive entre risas, expectación y fotografías.


Más allá del momento icónico, merece la pena observar la pieza con calma y apreciar su antigüedad y su entorno, así como entrar en la iglesia que la alberga, un espacio tranquilo que añade contexto histórico y artístico a la visita. El recorrido se integra fácilmente en un paseo por esta zona menos concurrida del centro histórico de Roma.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


La fama internacional de la Boca de la Verdad se disparó tras su aparición en la película “Vacaciones en Roma”, convirtiéndola en un símbolo cinematográfico de la ciudad. A pesar de su tamaño modesto, suele haber cola para acercarse a ella, por lo que conviene visitarla a primera hora del día.


La Boca de la Verdad no destaca por su monumentalidad, sino por su capacidad de conectar leyenda, historia y tradición popular, demostrando que en Roma incluso los objetos más sencillos pueden convertirse en mitos eternos.

Circo Máximo: carreras de otro tiempo



Aunque hoy solo quedan restos del gigantesco Circo Máximo, con un poco de imaginación puedes visualizar las espectaculares carreras de cuadrigas. Es el mayor estadio jamás construido, con capacidad para más de 250.000 personas.


Historia y origen del Circo Máximo


El Circo Máximo fue el mayor recinto de espectáculos de la antigua Roma y uno de los espacios públicos más impresionantes jamás construidos. Situado entre las colinas del Palatino y el Aventino, su origen se remonta a la época monárquica, aunque alcanzó su máxima grandeza durante el Imperio. Aquí se celebraban las populares carreras de cuadrigas, eventos que movilizaban a decenas de miles de romanos y que despertaban pasiones comparables a las de los grandes espectáculos deportivos actuales. Con capacidad para más de 150.000 espectadores, el Circo Máximo fue durante siglos un lugar clave de reunión, celebración y propaganda política, reflejando la dimensión social del entretenimiento en Roma.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


A diferencia de otros monumentos romanos, el Circo Máximo no se concibió como una estructura cerrada, sino como un espacio longitudinal adaptado al terreno. Su pista alargada estaba dividida por la espina central, decorada con obeliscos, estatuas y elementos simbólicos que marcaban las vueltas de las carreras.


Las gradas se apoyaban en las laderas naturales de las colinas, combinadas con estructuras de madera y piedra que fueron ampliándose con el tiempo. Aunque hoy apenas quedan restos visibles de su arquitectura original, la inmensidad del espacio permite intuir con facilidad la escala colosal que tuvo este estadio único en el mundo romano.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerlo


Visitar el Circo Máximo hoy es una experiencia muy distinta a la de otros monumentos de Roma, pero no por ello menos evocadora. El gran espacio abierto invita a caminar libremente por la antigua pista, siguiendo el trazado donde competían las cuadrigas a toda velocidad.


Desde distintos puntos se obtienen vistas privilegiadas del Palatino, lo que ayuda a comprender la relación entre el poder imperial y los espectáculos públicos. Pasear por el Circo permite imaginar el rugido del público y la tensión de las carreras, en un entorno que combina arqueología, paisaje urbano y vida cotidiana contemporánea.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


Uno de los obeliscos que decoraban la espina del Circo Máximo se encuentra hoy en la Piazza del Popolo y otro en la Piazza San Giovanni in Laterano, testigos dispersos de su antigua grandeza. Al tratarse de un espacio abierto, es ideal para visitarlo al atardecer, cuando la luz suaviza el entorno y el lugar se llena de una atmósfera tranquila. El Circo Máximo no impresiona por lo que conserva, sino por lo que sugiere: un vacío monumental que permite imaginar, como pocos lugares en Roma, la magnitud del ocio y la vida pública en la antigüedad.

Catacumbas: bajo tierra, la historia cristiana



Las catacumbas de Roma, como las de San Calixto o San Sebastián, son laberintos de túneles usados por los primeros cristianos para enterrar a sus muertos.


Una experiencia silenciosa, espiritual y muy diferente al resto de monumentos romanos.


Historia y origen de las Catacumbas de Roma


Las catacumbas de Roma constituyen uno de los testimonios más sobrecogedores de la ciudad antigua, un mundo subterráneo ligado a los primeros siglos del cristianismo. Comenzaron a excavarse a partir del siglo II d.C., cuando las comunidades cristianas necesitaban espacios propios para enterrar a sus muertos, ya que la ley romana prohibía los enterramientos dentro de la ciudad.


A lo largo de kilómetros de galerías, las catacumbas se convirtieron no solo en cementerios, sino también en lugares de memoria, culto y reunión. Con el tiempo, estos espacios quedaron abandonados y olvidados, hasta ser redescubiertos siglos después como una pieza clave para comprender la Roma tardoantigua.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


Excavadas directamente en la toba volcánica, las catacumbas forman un entramado laberíntico de pasillos estrechos, nichos funerarios y pequeñas cámaras funerarias conocidas como cubicula.


Aunque su arquitectura es sencilla y funcional, el valor artístico de las catacumbas reside en sus frescos y símbolos paleocristianos, donde aparecen representaciones del Buen Pastor, escenas bíblicas y motivos cargados de esperanza en la vida eterna.


La austeridad del espacio, unida a la fragilidad de sus decoraciones, crea un ambiente íntimo y profundamente evocador, muy alejado de la monumentalidad habitual de Roma.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerlas


Visitar las catacumbas es una experiencia distinta a cualquier otra en la ciudad. El descenso a las galerías subterráneas, acompañado de una iluminación tenue y un silencio casi absoluto, permite recorrer los pasillos donde reposaron miles de personas anónimas.


Durante la visita se descubren tumbas excavadas en las paredes, pequeñas capillas funerarias y restos de inscripciones que ayudan a comprender la vida y las creencias de las primeras comunidades cristianas. El recorrido, siempre guiado, aporta contexto histórico y simbólico a un espacio que, sin explicación, podría resultar difícil de interpretar.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


Contrariamente a la creencia popular, las catacumbas no fueron refugios secretos durante las persecuciones, sino espacios funerarios visitados de forma regular. Para recorrerlas con comodidad, es recomendable llevar calzado cerrado y una prenda ligera, ya que la temperatura interior se mantiene fresca durante todo el año.


Al encontrarse fuera del centro histórico, su visita suele combinarse bien con un paseo por la Vía Appia, completando una visión más profunda y menos conocida de Roma. Las catacumbas no impresionan por su grandeza, sino por la emoción silenciosa que transmiten, recordando que la historia de la ciudad también se escribe bajo tierra.

Arco de Constantino: el triunfo de un emperador



El Arco de Constantino, al pie del Coliseo, celebra la victoria del emperador sobre Majencio. Con esculturas tomadas de monumentos anteriores, simboliza un nuevo estilo: el del Imperio tardío.


Historia y origen del Arco de Constantino


El Arco de Constantino es uno de los monumentos más emblemáticos de la Roma imperial tardía y un testimonio directo de un momento decisivo en la historia del Imperio.


Fue inaugurado en el año 315 d.C. para conmemorar la victoria del emperador Constantino sobre Majencio en la batalla del Puente Milvio, un enfrentamiento que marcó el ascenso definitivo de Constantino y el inicio de profundas transformaciones políticas y religiosas.


Situado estratégicamente junto al Coliseo, el arco no solo celebraba un triunfo militar, sino que proclamaba la legitimidad del nuevo emperador ante el pueblo romano.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


A nivel arquitectónico, el Arco de Constantino destaca por su monumentalidad y por el uso de materiales procedentes de edificios anteriores, una práctica conocida como reutilización o spolia. Relieves, esculturas y medallones de época de Trajano, Adriano y Marco Aurelio se integran con elementos creados expresamente para el arco, generando un interesante diálogo entre distintos estilos artísticos.


Esta combinación no solo embellece el monumento, sino que refuerza el mensaje político de Constantino, vinculándose visualmente con los grandes emperadores del pasado. Sus tres vanos y su rica decoración lo convierten en uno de los arcos triunfales mejor conservados de Roma.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerlo


Contemplar el Arco de Constantino permite apreciar de cerca los detalles de sus relieves y comprender cómo el arte se utilizaba como herramienta de propaganda imperial.


Rodearlo con calma ayuda a distinguir las distintas épocas de las esculturas y a leer los mensajes grabados en sus inscripciones. Su ubicación, entre el Coliseo y el Foro Romano, lo convierte en un punto de paso natural durante cualquier recorrido por la Roma antigua, ofreciendo además excelentes perspectivas fotográficas y una comprensión más clara del paisaje monumental que definía la ciudad en época imperial.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


El Arco de Constantino es el último gran arco triunfal erigido en Roma, lo que lo convierte en un símbolo de transición entre el mundo clásico y la Antigüedad tardía.


Para disfrutarlo con menos afluencia, es recomendable visitarlo a primera hora del día o al anochecer, cuando la iluminación resalta el relieve de la piedra y el entorno se vuelve más tranquilo.


Más allá de su valor artístico, el arco invita a reflexionar sobre un momento clave en el que Roma comenzó a transformarse, dejando atrás el esplendor pagano para abrir paso a una nueva era histórica.

Castillo Sant’Angelo: fortaleza con vistas



Originalmente mausoleo de Adriano, el Castillo Sant’Angelo evolucionó a fortaleza papal y refugio. Desde su terraza tienes unas de las mejores vistas de Roma.

Lo puedes descubrir en el free tour por los alrededores del Vaticano.


Historia y origen del Castillo Sant’Angelo


El Castillo Sant’Angelo es uno de los monumentos más fascinantes de Roma por su capacidad de transformarse a lo largo de los siglos. Su origen se remonta al siglo II d.C., cuando el emperador Adriano ordenó construirlo como mausoleo para él y su familia, siguiendo la tradición de los grandes sepulcros imperiales.


Con el tiempo, este imponente edificio cilíndrico cambió radicalmente de función, convirtiéndose en fortaleza militar, residencia papal y refugio en tiempos de peligro. Su nombre actual procede de la leyenda medieval que relata la aparición del arcángel Miguel en lo alto del edificio, anunciando el fin de una devastadora peste en Roma.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


La arquitectura del Castillo Sant’Angelo refleja sus múltiples etapas históricas. La estructura original del mausoleo, maciza y solemne, se vio reforzada con murallas, bastiones y pasadizos defensivos que lo adaptaron a su uso militar.


En su interior conviven espacios austeros con estancias ricamente decoradas, como los apartamentos papales, donde frescos y detalles renacentistas contrastan con el carácter defensivo del conjunto. En lo alto, la terraza ofrece una de las panorámicas más completas de Roma, coronada por la emblemática estatua del arcángel que vigila la ciudad desde las alturas.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerlo


Visitar el Castillo Sant’Angelo es realizar un viaje ascendente a través de la historia de Roma. A medida que se recorren sus rampas y salas, el visitante pasa del mundo funerario romano a la fortaleza medieval y, finalmente, a los espacios palaciegos del Renacimiento. Cada nivel aporta una perspectiva distinta, tanto histórica como visual, culminando en la terraza superior, desde donde el río Tíber, el Vaticano y el casco histórico se despliegan ante la mirada.


El recorrido permite comprender cómo este edificio fue adaptándose a las necesidades cambiantes del poder a lo largo de los siglos.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


El castillo está conectado con el Vaticano mediante el Passetto di Borgo, un corredor elevado que permitió a los papas huir en momentos de peligro. Para disfrutarlo con mayor tranquilidad, conviene visitarlo a media mañana o al final del día, cuando la luz realza la piedra y las vistas resultan especialmente evocadoras.


El Castillo Sant’Angelo no es solo un monumento, sino un compendio de la historia de Roma, donde cada muro y cada sala cuentan una etapa distinta de la ciudad eterna, uniendo pasado imperial, fe y poder en un solo lugar.

Area Sacra: gatos entre ruinas



En pleno centro de Roma, la Area Sacra de Largo Argentina te sorprende con templos republicanos y una colonia de gatos que convive con los restos arqueológicos.


Un lugar perfecto para parar, descansar y disfrutar del contraste.


Historia y origen del Area Sacra di Largo Argentina


El Área Sacra de Largo Argentina es uno de los espacios arqueológicos más reveladores de la Roma republicana, un lugar donde la historia aparece de forma inesperada en pleno tejido urbano moderno.


Descubierta en la década de 1920 durante unas obras de remodelación, esta zona sagrada reúne los restos de cuatro templos construidos entre los siglos IV y II a.C., mucho antes del esplendor imperial. Además, el área es célebre por estar vinculada al asesinato de Julio César, ocurrido en las inmediaciones del antiguo Teatro de Pompeyo, lo que convierte este enclave en un punto clave para comprender los últimos días de la República romana.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


El conjunto arqueológico está formado por cuatro templos identificados convencionalmente con letras, cuyos restos permiten observar la evolución de la arquitectura religiosa romana primitiva. Columnas, podios y fragmentos de pavimentos muestran un estilo sobrio y funcional, muy distinto a la grandiosidad de épocas posteriores.


La superposición de estructuras revela cómo Roma construía sobre sí misma, adaptando y transformando los espacios sagrados con el paso del tiempo. Aunque fragmentarios, estos restos transmiten una fuerte sensación de autenticidad, al tratarse de algunos de los templos más antiguos visibles en la ciudad.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerla


Contemplar el Área Sacra desde el nivel de la calle ya resulta impactante, con las ruinas hundidas varios metros por debajo del tráfico y la vida cotidiana.


Desde los nuevos accesos habilitados, es posible descender al recinto y recorrerlo de cerca, apreciando las dimensiones reales de los templos y la complejidad del conjunto.


La visita permite observar detalles constructivos, inscripciones y restos de altares, mientras se toma conciencia de la profundidad histórica del lugar, donde cada estrato corresponde a una fase distinta de la Roma antigua.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


El Área Sacra es también conocida por albergar una de las colonias de gatos más famosas de Roma, convertidos en guardianes informales de las ruinas y parte inseparable del paisaje del lugar.


Para disfrutarla con calma, conviene detenerse unos minutos y observar cómo conviven pasado y presente en este espacio abierto y accesible. Integrar su visita en un paseo por el centro histórico permite descubrir una Roma menos monumental pero profundamente auténtica, donde los orígenes republicanos de la ciudad emergen entre calles, plazas y siglos de historia superpuestos.

Forum Boarium: rincones poco conocidos


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El Forum Boarium, antiguo mercado de ganado, conserva dos templos romanos bien conservados: el de Hércules Víctor y el de Portuno. Es un lugar tranquilo y cargado de simbolismo, donde la Roma más antigua aún respira.


Historia y origen del Forum Boarium


El Forum Boarium fue uno de los espacios más antiguos y activos de la Roma primitiva, ligado desde sus orígenes al comercio y a la vida cotidiana de la ciudad. Situado junto al río Tíber, este lugar funcionó como mercado de ganado y punto clave de intercambio desde época monárquica, mucho antes de que Roma se convirtiera en un gran imperio.


Su ubicación estratégica, cercana a un vado del río y a importantes rutas comerciales, favoreció el desarrollo de templos y edificios religiosos destinados a proteger y bendecir las actividades mercantiles. El Forum Boarium refleja así la Roma más temprana, práctica y dinámica, donde economía, religión y vida urbana se entrelazaban de forma natural.


Arquitectura, arte y elementos más destacados


A diferencia de otros foros más monumentales, el Forum Boarium conserva una escala más íntima y arcaica.


Destacan especialmente dos templos excepcionales: el Templo de Hércules Víctor, de planta circular y claras influencias griegas, y el Templo de Portuno, uno de los mejor conservados de la Roma republicana. Ambos edificios muestran el uso temprano de mármol y proporciones armónicas, alejadas aún del lenguaje grandilocuente imperial.


El conjunto se completa con restos dispersos y con la presencia cercana del Arco de Jano, creando un paisaje arquitectónico que habla de los orígenes monumentales de la ciudad.


Qué ver durante la visita y cómo recorrerlo


Visitar el Forum Boarium es descubrir una Roma distinta, menos concurrida y más cercana. Pasear entre sus templos permite apreciar con calma los detalles arquitectónicos y comprender su relación directa con el río Tíber, que discurre a pocos metros.


El recorrido se integra fácilmente en un paseo que conecta el Circo Máximo, el Aventino y el Trastevere, ofreciendo una lectura más amplia del desarrollo urbano de Roma. Detenerse frente a los templos, observar sus proporciones y su estado de conservación, ayuda a valorar la antigüedad y autenticidad del lugar.


Curiosidades y consejos prácticos para el visitante


El Forum Boarium está íntimamente ligado a mitos fundacionales de Roma, como los trabajos de Hércules o la llegada de comerciantes griegos a la ciudad.


Su carácter abierto y su menor afluencia lo convierten en un espacio ideal para una visita tranquila, especialmente a primera hora del día o al atardecer.


Lejos del bullicio de los grandes monumentos, este antiguo mercado invita a descubrir una Roma más silenciosa y primitiva, donde aún se percibe el pulso comercial que dio origen a la grandeza de la ciudad eterna.

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