Edificios de París: cómo reconocer uno haussmanniano
Edificios de París: cómo reconocer uno haussmanniano
Ponte en cualquier esquina del centro de París y cuenta las plantas del edificio de enfrente. Casi seguro que sale lo mismo: tiendas abajo, una entreplanta, cuatro pisos de piedra clara y un tejado gris lleno de ventanitas.
No es casualidad ni moda. Es el edificio haussmanniano, y buena parte del centro de París se levantó con ese mismo molde en apenas unas décadas del siglo XIX.
"¿Por qué aquí todos los edificios son iguales?" es una de las preguntas que más nos hacen en nuestros tours.
Por qué casi todo París es así
A mediados del siglo XIX París era una ciudad de calles estrechas, oscuras y mal ventiladas. La epidemia de cólera de 1849 causó unas 20.000 muertes.
Napoleón III quería una capital moderna y en 1853 nombró prefecto del Sena a Georges-Eugène Haussmann. Estuvo en el cargo hasta 1870 y en ese tiempo la ciudad cambió por completo.
El plan tenía tres ideas: airear, circular y controlar. Se abrieron grandes avenidas desde las estaciones, se construyó alcantarillado y se eliminaron callejuelas donde era fácil levantar barricadas.
Según el Ayuntamiento de París, hubo unas 25.000 casas demolidas en diez años y 64 kilómetros de calles nuevas. A lo largo de esas avenidas se levantaron bloques uniformes, alineados como un muro continuo.
Esa es la clave: la fachada no la decidía cada propietario. Había normas estrictas de alineación y la altura dependía del ancho de la calle. Cuanto más ancha la avenida, más alto podía ser el edificio.
Cómo reconocer un edificio haussmanniano
Lee la fachada de abajo arriba: cada planta tenía su función y su tipo de vecino.
- Piedra de sillería: fachada de bloques de piedra caliza tallada, de color crema., la misma de las canteras bajo París con la que se hizo Notre Dame.
- Bajo y entreplanta: abajo, tiendas y la portería. Encima, una entreplanta de techo bajo (el "entresol") que servía de oficina o almacén.
- La planta noble: el segundo piso. Techos más altos, ventanas más grandes, más decoración y un balcón que recorre toda la fachada. Ahí vivían las familias más ricas.
- Pisos intermedios: tercero y cuarto, más sencillos y casi sin balcón. Cuanto más arriba, más escaleras y menos prestigio, porque aún no había ascensor.
- El quinto: vuelve el balcón corrido. Aquí no es por lujo, sino por estética: equilibra la fachada y alinea la calle con una segunda raya horizontal.
- Las buhardillas: bajo el tejado de zinc gris, las habitaciones del servicio doméstico. Son las famosas "chambres de bonne", hoy alquiladas a estudiantes.
Truco para la calle: busca las dos líneas de balcones de hierro forjado, la del segundo y la del quinto. Si se repiten igual en todo el bloque, estás delante de una manzana haussmanniana.
Las cornisas siguen la línea de las del vecino. Es lo que en Francia llaman "rue-mur", la calle-muro.
Lo que Haussmann no tiró: el Marais
La reforma tuvo un precio. Barrios enteros desaparecieron y muchos obreros fueron empujados hacia las afueras. En la Île de la Cité se derribó casi todo el tejido antiguo de su parte oriental.
El Marais se libró en buena parte. Por eso allí la ciudad cambia de cara: calles torcidas, palacetes del siglo XVII con patio y jardín (los "hôtels particuliers") y fachadas de todas las épocas.
Su joya es la place des Vosges, de soportales y ladrillo rojo, de principios del siglo XVII. En la rue François-Miron quedan casas con entramado de madera, restauradas en los años sesenta.
No es suerte: la ley Malraux de 1962 creó los sectores protegidos y en 1965 el Marais quedó protegido en unas 126 hectáreas.
Para ver ese París anterior, el Museo Carnavalet, de historia de la ciudad, ocupa dos palacetes del Marais. Su recorrido permanente es gratis.
- Dirección: 23, rue Madame de Sévigné, 75003 París.
- Horario: de martes a domingo, de 10:00 a 18:00. Cierra los lunes, el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre.
- Web oficial: carnavalet.paris.fr.
Datos consultados en carnavalet.paris.fr y paris.fr en octubre de 2026. Confirma horarios antes de ir.
Lo que nos preguntan siempre
¿Se puede entrar en un edificio haussmanniano? Son viviendas privadas con código en la puerta, así que no. Lo que sí puedes es leer la fachada desde la acera, que es donde está toda la historia.
¿El balcón del quinto también era para ricos? No. El del segundo marcaba la planta noble; el del quinto se puso sobre todo por equilibrio, para que la fachada no quedara coja por arriba.
Verlo con un guía
Nuestro Free Tour París Imprescindible sale de la plaza Louis Lépine, en la Île de la Cité: justo la isla que Haussmann vació en su parte oriental.
Recorre Notre Dame, el Palacio de la Cité, el Pont Neuf y el Louvre hasta las Tullerías: un paseo exterior para entender el paso del París antiguo al moderno.
Si prefieres ver el París del Segundo Imperio de noche, el Tour París Nocturno y Barco por el Sena arranca en la Ópera Garnier y baja por la Madeleine y la Concordia.
¿Prefieres hacerlo en privado?
Con nuestro Tour Privado por París en Español el guía es solo para tu grupo y la ruta se adapta a lo que os interese. Podéis pedir que se centre en el contraste entre el París de Haussmann y el Marais.
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