Plaza Navona

Hablar de Plaza Navona no es solo hablar de una plaza bonita. Es hablar de un lugar donde Roma se muestra tal y como es: caótica y elegante, turística y local, ruidosa y pausada al mismo tiempo. La primera vez que llegué fue casi sin querer, siguiendo el eco de un violín callejero, y esa sensación de descubrimiento espontáneo es, para mí, la mejor forma de empezar esta guía.


Dónde está Plaza Navona y por qué es tan especial



Plaza Navona se encuentra en pleno centro histórico de Roma, a un paseo cómodo desde el Panteón o Campo de’ Fiori. Lo que la hace única es su forma alargada: se construyó sobre el antiguo estadio de Domiciano, y aún hoy se percibe ese trazado ovalado que no es habitual en otras plazas romanas.


Mientras me sentaba frente a la plaza con un café aguado y caro —pero totalmente irrelevante ante el espectáculo— entendí rápido que aquí no se viene con prisas. Pintores improvisados, turistas hipnotizados y romanos cruzando la plaza como si aquello fuera su salón de casa conviven sin molestarse. Roma respira aquí, lenta y orgullosa.


Un poco de historia (sin ponerse pesado)



Plaza Navona tiene siglos de capas superpuestas. En época romana fue un estadio; en el Renacimiento y el Barroco se convirtió en un escaparate de poder papal.


Hoy es uno de los escenarios más fotografiados de la ciudad, pero sin haber perdido del todo su esencia.

Lo curioso es que, aunque esté siempre llena de gente, nunca sentí que fuera un lugar hostil. Incluso en los momentos más concurridos, hay algo en su amplitud que invita a quedarse, a observar, a formar parte del paisaje.


Las fuentes de Plaza Navona: auténticas protagonistas



La plaza gira en torno a tres fuentes monumentales, y cada una tiene su personalidad.


Fontana dei Quattro Fiumi


La joya indiscutible es la Fontana dei Quattro Fiumi, obra de Bernini. Representa los cuatro grandes ríos del mundo conocido en el siglo XVII. Sentado frente a ella, con el sonido del agua mezclándose con la música callejera, tuve la sensación de estar viendo una obra viva, no un simple monumento.


Fontana del Moro y Fontana del Nettuno


A los extremos de la plaza se encuentran la Fontana del Moro y la Fontana del Nettuno. Quizá pasan más desapercibidas, pero merecen atención, sobre todo si recorres la plaza de un extremo al otro sin rumbo fijo, como hice yo aquella primera vez.


Qué ver además de las fuentes


Justo detrás de la Fontana dei Quattro Fiumi se alza la Sant'Agnese in Agone, una iglesia barroca que muchas veces queda eclipsada por el bullicio de la plaza. Entrar es un pequeño respiro: silencio, frescor y un contraste absoluto con el exterior.


Aquí me di cuenta de algo importante: Plaza Navona no se disfruta solo mirando, sino alternando momentos de ruido con pausas de calma.


Mejor momento para visitar Plaza Navona



Si me preguntas cuándo ir, no tengo dudas:


  • A primera hora de la mañana: casi vacía, ideal para fotos y para sentir la plaza sin filtros.
  • Al atardecer: cuando la luz empieza a suavizarse y los artistas callejeros aparecen.
  • De noche: mi momento favorito. Las fuentes iluminadas, menos familias, más parejas y esa sensación de Roma eterna que cuesta explicar.


Recuerdo volver de noche tras un paseo largo, cansado, y quedarme allí más tiempo del previsto. No había ningún plan, solo dejar pasar el tiempo.


Consejos prácticos para disfrutarla de verdad


  • No te sientes en la primera terraza que veas: camina un poco, compara.
  • Si consumes, hazlo sabiendo que pagas ubicación, no calidad.
  • Vigila tus pertenencias en horas punta.
  • No tengas prisa: Plaza Navona se vive mejor sin reloj.


Qué hacer cerca de Plaza Navona


Plaza Navona es un punto perfecto para enlazar con otras experiencias en Roma. Desde aquí puedes:


  • Pasear hasta el Panteón
  • Perderte por calles secundarias sin rumbo
  • Continuar la visita con un tour guiado que te dé contexto


Tours recomendados desde Plaza Navona


Si quieres aprovechar la zona al máximo, estos tours encajan perfectamente en la ruta:



Especialmente el tour nocturno cobra otro sentido después de haber vivido la plaza de día: es como ver la otra cara del mismo lugar.


¿Merece la pena visitar Plaza Navona?


Sin ninguna duda. Pero no como una parada rápida para hacer una foto y marcharse. Plaza Navona es de esos sitios que, si te permites vivirlos, se quedan contigo. Yo llegué siguiendo un violín y me fui con la sensación de haber entendido un poco mejor a Roma.

Algunas plazas se visitan.

Plaza Navona, simplemente, se vive.

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