Lungotevere Tor di Nona

Hay lugares en Roma que impresionan a primera vista. Y luego están los que se revelan poco a poco. Lungotevere Tor di Nona pertenece a esta segunda categoría.


La primera vez que caminé por el Lungotevere Tor di Nona fue casi por casualidad. Había cruzado el río sin rumbo fijo y terminé bajando hacia el Río Tíber, buscando un poco de aire después del bullicio del centro. De pronto, Roma cambió de ritmo.

El sonido de los coches quedó arriba, lejano. Abajo, junto al río, todo era más amplio, más abierto.


¿Dónde está Lungotevere Tor di Nona?


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Lungotevere Tor di Nona es uno de los tramos del paseo que bordea el Tíber en el centro histórico de Roma. Se sitúa entre la zona de Piazza Navona y el entorno del Castel Sant'Angelo, en una ubicación estratégica pero sorprendentemente tranquila.


Es una zona de tránsito habitual, pero también un lugar perfecto para detenerse y observar la ciudad desde otra perspectiva: desde abajo, junto al agua.


El origen del nombre: la antigua Torre de Nona


El nombre proviene de la desaparecida Torre di Nona, una fortificación medieval que formaba parte del sistema defensivo cercano al río. Durante siglos fue utilizada incluso como prisión.


Hoy no queda la torre original, pero el nombre persiste como eco del pasado, recordando que esta ribera también tuvo un papel estratégico.

Como ocurre en tantos rincones de Roma, el presente se apoya sobre capas invisibles de historia.


Caminar junto al Tíber: cuando Roma baja el volumen


El agua del Tíber avanzaba con ese color verdoso y espeso que tiene algo de antiguo, como si arrastrara secretos imperiales en cada corriente. Me apoyé en el muro y dejé que la brisa húmeda me rozara la cara. Olía a piedra mojada y a verano.


Lo que más me gusta del Lungotevere Tor di Nona es que no es monumental de forma evidente. No tiene la teatralidad de los grandes monumentos.


Pero si levantas la vista, puedes imaginar la vieja torre que dio nombre al lugar, y si caminas unos minutos te encuentras con la silueta inconfundible del Castel Sant’Angelo, que parece vigilar el río como un centinela eterno.

Ese contraste entre río sereno y fortaleza imponente resume bien la esencia del lugar.


Lungotevere Tor di Nona al atardecer y en verano


Si hay un momento especial para visitarlo es al atardecer.

Una tarde de junio me senté en el pretil mientras unos músicos callejeros tocaban jazz improvisado durante el evento veraniego a orillas del río. Las luces colgaban como pequeñas estrellas artificiales y el Tíber reflejaba destellos dorados.


A mi lado, una pareja romana compartía una pizza doblada en cuatro, riendo sin preocuparse por el mundo. Ese momento —tan sencillo— fue profundamente romano.


Durante el verano, las riberas del Tíber se llenan de pequeños bares, conciertos y actividades culturales dentro de la llamada Estate Romana. El ambiente cambia por completo y el paseo se vuelve aún más atractivo.


Qué hacer en Lungotevere Tor di Nona


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Aunque no es un “monumento” en sí mismo, puedes:


  • Pasear junto al río con calma.
  • Fotografiar el Castel Sant’Angelo desde otra perspectiva.
  • Disfrutar de eventos veraniegos.
  • Tomarte un descanso lejos del bullicio del centro.


Es un lugar perfecto para quienes buscan ver una Roma más cotidiana.


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Consejos prácticos


  • Mejor momento: atardecer.
  • En verano, baja al río para disfrutar de los eventos.
  • Lleva calzado cómodo si planeas caminar por varios tramos del Lungotevere.
  • Ideal para fotografía urbana menos turística.


¿Merece la pena visitar Lungotevere Tor di Nona?


Sí, si buscas una Roma diferente.

No es la postal típica. Es más discreto. Más honesto.


Aquí he venido a pensar, a ordenar ideas, a dejar que Roma me hable sin gritar. Es un lugar de tránsito, pero también de pausa.

Si alguna vez necesitas ver a Roma sin maquillaje, baja al Tíber al atardecer, camina por el Lungotevere Tor di Nona y deja que el río te enseñe que incluso las ciudades eternas también saben respirar despacio.

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