Iglesias en Roma
Decir cuántas iglesias hay en Roma es fácil en cifras —se habla de más de 900 iglesias—, pero entender lo que eso significa solo ocurre caminándola. En algunos paseos parecía que me encontraba al menos la mitad, una tras otra, sin buscarlas. En Roma, las iglesias no se planifican: se aparecen. Sales del ruido, doblas una esquina, y de golpe todo cambia. Silencio, frescor, mármol gastado por siglos de pasos y un aroma leve a incienso antiguo que parece haberse quedado atrapado en el aire.
Nunca he salido indiferente de ninguna. Algunas impresionan por su tamaño, otras por una sola obra de arte, y otras simplemente por la sensación de estar dentro de un lugar donde el tiempo se ha detenido. Estas son algunas de las iglesias de Roma que mejor explican por qué la ciudad es, en sí misma, un museo espiritual al aire libre.
Basílica de San Pablo Extramuros

San Pablo Extramuros es una de esas iglesias que justifican alejarse del centro histórico. El camino hasta ella ya va bajando el ritmo, y cuando cruzas sus puertas, la ciudad parece quedarse fuera por completo.
Historia y contexto de la iglesia
Se construyó sobre el lugar donde, según la tradición, fue enterrado el apóstol San Pablo. Desde el siglo IV ha sido uno de los grandes centros del cristianismo, y aunque un incendio la destruyó casi por completo en el siglo XIX, fue reconstruida respetando su espíritu original. Eso la convierte en una basílica antigua… y a la vez relativamente “nueva” en términos romanos.
Arquitectura, arte y elementos destacados
La inmensa nave central, sostenida por filas interminables de columnas, transmite una solemnidad difícil de describir. Los mosaicos dorados del ábside brillan incluso con luz tenue, y la galería de retratos papales crea una sensación de continuidad histórica que pesa, pero no abruma.
Qué ver durante la visita a la iglesia
El claustro es una joya absoluta: columnas decoradas, silencio casi total y una armonía que invita a sentarse sin mirar el reloj. Es uno de esos lugares donde el frescor y la calma se sienten casi físicos.
Consejos prácticos para la visita
Dedícale tiempo y no la veas con prisas. No es una iglesia para “entrar y salir”, sino para recorrer despacio.
