Errores al viajar a Las Palmas de Gran Canaria

Viajar a esta ciudad parece fácil. Y en parte lo es. Pero precisamente por eso mucha gente llega a Las Palmas de Gran Canaria pensando que todo será improvisar, playa y buen tiempo… y ahí empiezan algunos fallos bastante típicos.


La primera vez que viajé a Las Palmas de Gran Canaria cometí el error clásico: pensar que era solo sol y playa. Me bastaron un par de días para darme cuenta de que esta ciudad juega en otra liga… pero también para aprender, a base de pequeños tropiezos, varios consejos que ahora siempre comparto.


Para que no te pase lo mismo, aquí tienes los principales errores al viajar a Las Palmas de Gran Canaria y cómo evitarlos.


Pensar que Las Palmas de Gran Canaria es solo sol y playa


Este es probablemente el error más habitual. Mucha gente organiza el viaje pensando únicamente en tumbarse en la arena, darse algún baño y poco más.


El problema es que, si haces eso, te pierdes una parte enorme de la ciudad. Las Palmas tiene historia, barrios con mucha personalidad, cultura, gastronomía y rincones que no encajan en la típica imagen de destino de playa.


Muchos se quedan solo en la zona de costa y se pierden el alma real de la ciudad. El día que fui a Vegueta entendí Las Palmas de verdad.

  • Consejo: reparte el viaje entre playa, casco histórico, paseos urbanos y ambiente local.


Confiarte con el sol y no protegerte bien


Aquí el sol no avisa. Aunque haya nubes o brisa, te quema igual. Recuerdo un paseo por Playa de Las Canteras en el que pensé “no hace tanto calor”… y acabé rojo como un tomate.


Este error lo comete mucha gente porque asocia brisa con menos intensidad, y no siempre es así.


  • Lleva siempre protección solar
  • Usa gafas de sol y gorra
  • Ten a mano agua
  • Si vas a pasar horas al aire libre, lleva algo ligero para cubrirte


Puede parecer básico, pero es uno de esos fallos que te puede arruinar un día entero del viaje.


Quedarte en un solo tramo de Las Canteras


Otro error frecuente es llegar a Playa de Las Canteras, colocar la toalla en la primera zona que ves y no salir de ahí en todo el día… o en todo el viaje.


Las Canteras no es una playa cualquiera. Tiene vida propia. Mi consejo: recórrela entera, desde el Auditorio Alfredo Kraus hasta la zona de La Puntilla.


Cada tramo tiene su personalidad: surf, snorkel, familias, bares… No te quedes solo en un sitio.

  • Si solo ves una parte, te llevas una visión incompleta de uno de los grandes iconos de la ciudad.


No visitar Vegueta y Triana


Hay viajeros que pasan varios días en la ciudad y no pisan su zona histórica. Es un error clarísimo.

Vegueta y Triana son imprescindibles para entender cómo es Las Palmas más allá del mar. Ahí es donde cambia la sensación del viaje, porque dejas de ver solo un destino agradable y empiezas a notar su carácter real.


Callejea sin rumbo, entra en sitios como la Casa de Colón, y si puedes, haz un free tour. Te da contexto y hace que luego recorras la ciudad con otros ojos.

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Comer solo en zonas demasiado turísticas


Uno de los errores más repetidos es pensar que los mejores sitios para comer están siempre en primera línea o en la zona más visible.

Una de mis mejores comidas no fue en primera línea de playa, sino en una calle secundaria, en un sitio sin pretensiones.


Eso resume bastante bien cómo funciona la ciudad a nivel gastronómico: muchas veces lo mejor está un poco más escondido.


  • Prueba papas arrugadas con mojo
  • Busca pescado fresco
  • Pregunta por platos caseros
  • No tengas miedo a entrar en sitios menos llamativos


Comer donde comen los locales suele ser mejor idea que seguir el primer restaurante que aparece frente al paseo.


Ir con prisas y querer verlo todo en modo lista


Este es uno de los errores menos comentados, pero para mí es de los más importantes.


Las Palmas no se disfruta corriendo. Se disfruta caminando despacio, sentándote a mirar el mar, hablando con gente, perdiéndote un poco.

Si vas con mentalidad de tachar sitios sin parar, probablemente veas mucho, pero entiendas poco. Esta ciudad tiene una energía muy concreta y solo se nota cuando bajas el ritmo.

  • Mi consejo es dejar hueco para pasear sin objetivo, improvisar y no convertir cada día en una carrera.


No salir un poco de la rutina playa-centro


Aunque la ciudad da para bastante, otro error común es no abrir un poco el foco y perder la oportunidad de completar el viaje con otros contrastes cercanos.


Si tienes tiempo, sube al Pico de las Nieves o visita el Jardín Botánico Viera y Clavijo. Cambia completamente la perspectiva.

Eso ayuda a entender mejor el entorno y a romper la idea de que todo el viaje gira únicamente en torno al paseo marítimo y la playa.


Ignorar el ambiente local y centrarse solo en los monumentos


Hay destinos que se explican solos con sus monumentos. Las Palmas no funciona exactamente así. Aquí el ambiente pesa muchísimo.

Una tarde cualquiera en el Parque Santa Catalina puede ser tan interesante como cualquier monumento.


Si coincide con el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, prepárate… porque la ciudad se transforma por completo.

Ese tipo de momentos son los que cambian la percepción del viaje y hacen que recuerdes la ciudad de una forma mucho más viva.

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No planificar mínimamente el presupuesto


Improvisar tiene su gracia, pero venir sin una idea básica de cuánto puedes gastar también es un error. No porque la ciudad sea exageradamente cara, sino porque una mala organización hace que acabes gastando más en alojamiento, comidas o desplazamientos.

Lo ideal es llevar una previsión simple y flexible: alojamiento, transporte, comidas y alguna actividad. Con eso suele bastar para moverte con tranquilidad y evitar gastos innecesarios.


Descuidar tus pertenencias por sentirte demasiado relajado


Las Palmas transmite una sensación bastante amable y cómoda, y eso puede hacer que bajes la guardia más de la cuenta.

En general, es una ciudad segura, pero eso no significa que debas olvidarte del sentido común. En la playa, en zonas concurridas o en terrazas, conviene tener controladas tus cosas y evitar despistes tontos.


  • No es cuestión de alarmarse, sino de viajar con normalidad y cabeza.


Error final: no dejarte sorprender


Quizá el mayor error de todos es llegar con una idea demasiado cerrada sobre lo que va a ser el viaje.

Yo fui pensando en un destino fácil, bonito y bastante lineal. Y salí entendiendo que la ciudad tenía muchas más capas: playa, sí, pero también historia, carácter, ritmo propio y una forma muy concreta de disfrutarse.


Las Palmas no se disfruta corriendo. Se disfruta caminando despacio, sentándote a mirar el mar, hablando con gente, perdiéndote un poco.

Si evitas estos errores, no solo viajarás mejor: también te llevarás una versión mucho más auténtica de la ciudad.


Descubre Las Palmas con una experiencia más completa


Si quieres evitar varios de estos fallos desde el principio, una buena forma de empezar el viaje es hacerlo con contexto.

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  • Es una opción muy buena si prefieres una experiencia más personalizada y quieres entender mejor la ciudad desde el primer momento.

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