Jardín Botánico Nacional

Jardín Botánico Nacional: gratis, invernaderos y Glasnevin

El Jardín Botánico Nacional está en Glasnevin, a tres kilómetros del centro, y es gratis todos los días del año menos el 25 de diciembre. Diecinueve hectáreas y media, más de quince mil especies y unos invernaderos victorianos de hierro y cristal que son de las cosas más bonitas que se pueden ver en Dublín sin pagar un euro.


Y una cosa que casi nadie sabe: aquí, un 20 de agosto de 1845, se detectó por primera vez en Irlanda el tizón de la patata. De este jardín salió el primer aviso de la Gran Hambruna.


Horarios y precio en 2026

La entrada es gratuita. En verano, desde primeros de marzo, abre de 9:00 a 17:00 entre semana y de 10:00 a 18:00 los fines de semana y festivos. En invierno, de 9:00 a 16:30 entre semana y de 10:00 a 16:30 los fines de semana. Cierra únicamente el día de Navidad.


Dos avisos de dinero, porque el "gratis" tiene letra pequeña:


  • El aparcamiento se paga: 1 € la hora las dos primeras y 2 € la hora a partir de la tercera. Las plazas son limitadas en fin de semana.
  • Las visitas guiadas cuestan 5 € por persona, salen a diario a las 11:30 y las 15:00, y hay que reservar. Los domingos son gratuitas. También puedes descargarte la audioguía oficial, que no cuesta nada.



Los invernaderos, que son el motivo para venir

Los diseñó y construyó Richard Turner, el maestro del hierro forjado dublinés, y están abiertos, son gratis y no tienen horario propio: entras con el del jardín.


  • El Curvilinear Range es el famoso: una sucesión de cúpulas curvas de hierro y cristal levantadas a partir de 1843 y ampliadas al doble en 1869. Su cúpula central salió durante años en los sellos irlandeses. Dentro hay rododendros del sudeste asiático en el ala oeste y flora de Australia, Sudáfrica y Sudamérica en la este.
  • La Great Palm House, de 1883, sustituyó a una de madera que se llevó un temporal. Se restauró y reabrió en 2004.


Los dos tienen premio Europa Nostra de conservación. Dos apuntes honestos: la casa del nenúfar gigante está a la espera de restauración y hace años que no se cultiva la Victoria, y la casa original de cactus también está en obras, con la colección trasladada temporalmente.



Qué más ver dentro

  • Los parterres de familias botánicas, unas noventa, reordenados según filogenia molecular. Suena a ladrillo y es justo lo contrario: es el árbol genealógico de las plantas puesto en el suelo.
  • Wild Ireland, con una réplica del pavimento calizo del Burren.
  • El jardín sensorial y la rocalla de finales de 1880.
  • La colección de manzanos irlandeses, en el huerto ecológico.
  • El quiosco de música de 1894 y el Chaintent, una pérgola circular hoy cubierta de glicinias.


De fondo, un dato que da la medida del sitio: el Herbario Nacional, que está aquí, guarda casi 750.000 especímenes de plantas secas, y en las colecciones vivas hay más de trescientas especies amenazadas, seis de ellas ya extintas en estado silvestre. Esto no es un parque: es una colección científica que además se puede pasear.


Las normas, que aquí van en serio

Precisamente por eso, la lista de cosas prohibidas es más larga de lo que esperarías, y conviene saberla antes de plantarte en la puerta:


  • No se puede entrar con perro, salvo perros guía.
  • No se puede hacer picnic.
  • Nada de bicis, patinetes ni monopatines dentro. Hay aparcabicis en el parking.
  • Tampoco se puede correr ni hacer jogging, ni jugar a la pelota, ni poner música.


Si buscas césped para tumbarte y comer, el sitio es el Phoenix Park. Este es para mirar plantas.



El atajo al cementerio de Glasnevin

Este es el mejor truco del barrio y casi ninguna guía en español lo cuenta: hay una puerta peatonal que conecta directamente el Jardín Botánico con el cementerio de Glasnevin. Se abrió en 2013 y sigue funcionando, así que puedes encadenar las dos visitas sin dar la vuelta entera por la calle.


El cementerio abre a diario de 9:00 a 17:00 y merece muchísimo la pena: ahí están enterrados Michael Collins, Daniel O'Connell, Parnell y De Valera. La visita guiada de historia irlandesa cuesta 15 €, 13 € reducida y 45 € la familiar, e incluye la exposición del centro de visitantes. Recorrer el cementerio por libre es gratis.


Con las dos cosas juntas tienes media jornada completa, y bastante más interesante que muchas visitas de pago del centro. Si prefieres empezar por lo básico de la ciudad, échale un ojo a nuestros free tours en español por Dublín.


Cómo llegar

La dirección es Botanic Road, Glasnevin, Dublín 9 (D09 VY63), unos tres kilómetros al norte del centro.


En autobús, las líneas 23 y 24 paran en la propia puerta, y las E1 y E2 en el puente del Tolka, a un paseo corto. Como Dublín lleva desde 2023 renumerando la red con BusConnects, confirma tu línea en el planificador de Transport for Ireland el mismo día. El Luas no llega hasta aquí. Si vas a usar mucho el transporte, mira la Leap Visitor Card y nuestra guía de cómo moverte por Dublín.


Dentro hay cafetería, The Garden Restaurant, en el centro de visitantes: abre de 9:00 a 16:30 entre semana y de 10:00 a 17:00 los fines de semana.



Preguntas frecuentes sobre el Jardín Botánico de Dublín

¿Cuánto cuesta la entrada?

Nada, es gratis todos los días excepto el 25 de diciembre. Solo se pagan el aparcamiento y las visitas guiadas, que cuestan 5 €.


¿Cuánto tiempo hace falta?

Hora y media para verlo con calma. Si añades el cementerio de Glasnevin por la puerta que los conecta, calcula medio día.


¿Merece la pena si llueve?

Sí, y es de los mejores planes de lluvia de Dublín: los invernaderos son gratuitos, están abiertos todo el año y hay además centro de visitantes, galería de exposiciones, librería y restaurante bajo techo.


¿Se puede ir con perro?

No. Solo se admiten perros guía. Tampoco se puede hacer picnic ni entrar en bici.


¿Se puede pasar al cementerio de Glasnevin desde el jardín?

Sí, hay una puerta peatonal que los une desde 2013. Eso sí, solo sirve cuando los dos recintos están abiertos, así que ve por la mañana.


¿Está bien con niños?

Depende del niño. No se puede correr ni jugar a la pelota, así que como parque de desahogo no funciona; como paseo tranquilo entre invernaderos y plantas raras, sí.


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