Otros transportes Atenas
Moverse por Atenas es parte del viaje, casi un ritual. Los taxis amarillos aparecen como por arte de magia, rápidos, baratos y con ese punto caótico que encaja perfectamente con la ciudad. Las apps facilitan el trayecto, pero siempre queda espacio para una conversación improvisada, una recomendación inesperada o un desvío que acaba mereciendo la pena.
Y luego está caminar. Atenas se entiende mejor a pie, sin prisas, dejándose llevar. Las distancias engañan, las calles se enredan y, de pronto, una ruina aparece entre tiendas y terrazas como si fuera lo más normal del mundo. Caminar por la ciudad es aceptar perderse un poco, sudar un poco y descubrir mucho. Porque en Atenas, moverse no es solo llegar: es observar, escuchar y sentir cómo la historia y la vida cotidiana se cruzan a cada paso.
