Islas cerca de Atenas
Si estás en Atenas y quieres descubrir otro lado de Grecia sin alejarte demasiado, visitar una isla puede ser una de las mejores decisiones. Desde el puerto del Pireo salen barcos cada día hacia algunas de las islas más encantadoras del país, ideales para una excursión de un día o incluso para pasar una noche. A continuación, te cuento mi experiencia en las tres islas más accesibles y populares cerca de Atenas: Egina, Hydra y Poros.
Egina – la escapada más práctica desde Atenas
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Egina es, sin duda, la opción más conveniente para una escapada corta. Llegas en tan solo 40 a 70 minutos en ferry desde el Pireo, lo que la convierte en una elección ideal si tienes poco tiempo.
Lo que se vive en Egina:
- Sensación de Grecia real, sin tanto postureo ni turismo masivo.
- El Templo de Afaia es una joya sorprendentemente bien conservada que muchas personas no esperan encontrar.
- Los pistachos locales son famosos y absolutamente deliciosos, lo más mencionado por todos.
Lo que hay que tener en cuenta:
- Las playas son correctas, pero no espectaculares.
- En verano, puede sentirse “demasiado local” si buscas algo más idílico.
Ideal si: tienes poco tiempo y quieres una escapada auténtica sin complicarte.
Historia y carácter de la isla
La isla de Egina ocupa un lugar destacado en la historia de Grecia. Fue una de las grandes potencias marítimas de la Antigüedad y llegó a rivalizar con Atenas por el control del comercio en el golfo Sarónico. Durante un breve periodo tras la independencia griega, incluso fue capital del nuevo Estado heleno, un detalle que todavía se percibe en algunos edificios neoclásicos del puerto. Hoy, Egina conserva un carácter tranquilo y auténtico, con una mezcla equilibrada de vida local, tradición y turismo pausado.
Qué ver y hacer durante la visita
El gran emblema de la isla es el Templo de Afea, situado en una colina desde la que se domina buena parte del golfo. Su estado de conservación y su ubicación, rodeado de pinos y luz mediterránea, lo convierten en una visita imprescindible. En la capital, pasear por el puerto entre barcas, terrazas y fachadas claras permite saborear el ritmo cotidiano de la isla. Egina también invita a disfrutar de sus playas, pequeñas calas y tabernas donde el pistacho local, famoso en toda Grecia, aparece en platos y dulces que forman parte de la identidad isleña.
Cómo llegar desde Atenas y consejos prácticos
Egina es una de las islas más fáciles de visitar desde Atenas. Los ferris salen con frecuencia desde el puerto del Pireo y el trayecto dura entre 40 minutos y poco más de una hora, según el tipo de barco. Esto la convierte en una escapada perfecta de un día, aunque pasar una noche permite conocerla con más calma. Una vez en la isla, moverse es sencillo en taxi, autobús o moto alquilada. En verano conviene llegar temprano para evitar las horas punta y disfrutar del ambiente más tranquilo de primera hora.
Por qué merece la pena visitar esta isla
Egina reúne todo lo que muchos viajeros buscan cerca de Atenas: historia antigua, vida local auténtica y mar en un mismo lugar. Es una isla que no abruma, ideal para quienes desean una primera experiencia insular sin grandes desplazamientos. Su cercanía a la capital no le resta encanto, al contrario, la convierte en una opción perfecta para añadir un toque mediterráneo al viaje. Egina se disfruta sin prisas, como un paréntesis luminoso entre templos, paseos junto al mar y sabores sencillos que dejan recuerdo.
